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Domingo, 15 de septiembre de 2019



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 03 enero, 2013


Sinceramente, no se necesita ser un experto en boxeo para analizar que el Tiquito Vázquez tenía perdida la pelea en Japón antes de que empezara.
Lo que sucedió es que a los televidentes les quisieron meter otra cosa, o darles otra idea, tan irreal como que nuestro valiente compatriota había ganado tres de los siete primeros asaltos.
Desde que los pugilistas salieron de sus vestuarios en el gimnasio Ota City en Japón, cualquier aficionado al deporte de los puños reglamentados, debió dejar su nacionalismo a un lado y comprender que con esas diferencias en altura (1.72 vs. 1.65), alcance (1.81 vs. 1.69) y número de nocauts (18/15 vs 29/15), el costarricense nada tenía que hacer frente a un campeón japonés atípico en cuando a biotipo.
Es que si al brioso y entusiasta “Tiquito” le hubieran parado en el ring a un “chinito” normal, fuerte, veloz y pequeño como él, pudo haber tenido alguna oportunidad. Pero desde que vimos, ya en serio a ese indio nipón, alto, pura fibra y con cara de malo entrar al cuadrilátero, supimos que todo estaba a su favor.
La pelea inteligente de Vázquez duró seis rounds y si la sigue igual, pues perdía por decisión unánime; a Uchiyama había que tenerlo de largo. Tocarlo y salir en carrera; darle vueltas y vueltas y ni por asomo, acercársele.
Cuando el nuestro arriesgó alguito y sus puños llegaron al rostro de Takashi, se comprobó por qué Bryan solo ha noqueado a 15 rivales en 30 peleas. La pegada de Vázquez no es uno de sus fuertes, aunque quisieron demostrarnos lo contrario. Entre round y round los comentaristas criollos decían una cosa, pero la televisión mostraba otra. El rostro, la cara de Uchiyama sin un solo rasguño, fresco como una lechuga, en cambio Tiquito tenía reflejado en su cara lo duro del combate.
Desde el primero al sexto asalto, Takashi lo buscó, encimó, lo pegó y lo fue minando; lo fue disminuyendo físicamente a la espera de su oportunidad. Vázquez se la dio regalada en el sétimo, paradójicamente el único round que supuestamente ganó.
Valientemente y eso hay que reconocérselo a Vázquez, decidió cambiarle la historia a la pelea y se fajó en un cuerpo a cuerpo dramático, heroico, impresionante, y en ese intercambio feroz de golpes, firmó su sentencia en contra.
Por primera vez en la pelea, Uchiyama sintió los guantes de Vázquez y decidió terminar el desigual combate. Lo hizo en el octavo round, sin el menor problema.

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