Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 17 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo

Pareciera que el fracaso de la selección Sub-23, en sus aspiraciones de clasificarse a los Juegos Olímpicos en Pekín, obliga a que en los medios de comunicación deportivos afloren las opiniones que remiten el desastre de nuestro deporte favorito, hacia la urgencia de que nuestros dirigentes se aboquen al trabajo científico en la enseñanza del juego del fútbol en nuestras ligas menores.
Jorge Luis Elizondo Prado, saprissista de hueso colorado y amigo, como este columnista, de don Guido Sáenz, nos decía que al fútbol costarricense le hace falta precisamente un Guido Sáenz para que ordene una revolución en las ligas menores del balompié nacional idéntica a la que don Guido lideró, ordenó y mandó con la Orquesta Sinfónica Nacional.
Don Guido tuvo que enfrentar con mucha valentía y decisión los intereses de muchos músicos “acomodados” en sus papeles en la Sinfónica, cortó rabos y orejas, fichó maestros, contrató directores y nutrió a los jóvenes talentos de nuestra música, de sabiduría.
Nos cuenta Jorge Luis, que trabaja en nuestro país desde hace muchos años un maestro ruso del piano, que forma y produce jóvenes talentos nacionales por decenas, quienes se lucen a su corta edad en los mejores escenarios de Estados Unidos y otras partes del mundo.
Existen pianistas costarricenses que, sin llegar a los 20 años de edad, hoy dan conciertos en Nueva York, Washington, Chicago, Miami, Filadelfia, Boston, etc. etc., claro, como nos recuerda a cada rato don Beto Cañas, sin que sus nombres y presentaciones le valgan el mínimo interés a la prensa liviana local, empeñada en el aumento de las siliconas de las modelos de turno, a quienes mucho bien les haría repasar el mensaje del papa Benedicto XVI con motivo del Angelus, el domingo trasanterior en la Plaza de San Pedro y que habla sobre la corrupción del amor.
Pues bien, no sé qué será más difícil: si aprender a tocar piano o a patear un balón, pero en tanto no se haga un alto en el camino y frenemos este caos, seguiremos en ruta al abismo.
Nos da la impresión de que Eduardo Li, presidente de la Federación de Fútbol, tiene claro el camino; siempre que habla después de una derrota, o sea, a cada rato, fija su vocabulario en las ligas menores: “tenemos que trabajar las ligas menores; en el país, solo el Saprissa lo hace bien en ese departamento”, afirma el jerarca, quien parece implorar para que los dirigentes de clubes le pongan atención al drama.
De manera que, como bien lo hizo Guido Sáenz en su momento, urge que los dirigentes reordenen los presupuestos de los clubes, lastimen ciertos intereses de los grandes beneficiados de este espectáculo, que son los jugadores de elite muy bien pagados y destinen las sumas que sean del caso para contratar maestros, como ese excelente pianista ruso en su campo, que vengan a enseñar a nuestros niños a jugar al fútbol sin tantos defectos.

[email protected]