Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 25 Agosto, 2017

Supuestamente la nómina del Cartaginés está para más

Pobre Javier Delgado en el zapato en que está metido.
Cartaginés ha tenido un arranque de temporada desastroso, no conoce el triunfo en cinco partidos y en 450 minutos de acción solo ha anotado un gol. Las brumas, una de las más significativas características de la Vieja Metrópoli, tienen de nuevo envuelto al representativo de la provincia.
Que se me perdone el término, pero de verdad que el Cartaginés, por lo que le sucede temporada tras temporada, parece un equipo maldito. Sus desplomes tienen tintes de brujería.
Repasando la formación que plantó “El Sheriff” para enfrentar al Saprissa, hombre por hombre y por la trayectoria de los 11 titulares brumosos en el fútbol nacional, cuesta asimilar cómo el equipo es derrotado tan contundente y aparatosamente. Ese 3-0 que les clavaron los morados a los azules, no es aceptable en un equipo que formó un 5-3-2 con futbolistas respetables de nuestro campeonato.
Delgado no formó con novatos.
Una retaguardia con Loaiza, Córdoba, Alvarado, Fajardo y Calderón, no es de principiantes. Tres de estos defensores fueron del Saprissa y Fajardo y Alvarado han sido seleccionados nacionales.
Ricardo Blanco, Gustavo Díaz y Paolo Jiménez es un medio campo hasta de lujo para nuestro campeonato, por la técnica de los tres jugadores.
Un binomio de ataque con Fabrizio Ronchetti y Chiqui Brenes, tiene gol, peso y horas vuelo. Marco Madrigal es muy buen portero.
Sin embargo, a la hora buena, a la hora de la verdad, este Cartaginés no carbura, no punza, no hiere y queda proyectado a salir derrotado en el instante que el rival le haga un gol, porque no tiene capacidad de respuesta.
Saprissa les metió el 1-0 en el cierre del primer tiempo y terminó de cocinarlos en la segunda parte, casi que caminando, como si se estuvieran enfrentando a un equipo muy poderoso, con una nómina fuerte, contra un cuadro pequeño, improvisado, sin figuras de trayectoria, lo que no es verdad.
Se reedita entonces esa interrogante, ese enigma, ese extraño misterio aún indescifrable, de por qué, muy buenos futbolistas se hunden y bajan su nivel apenas se uniforman con el histórico y orgulloso uniforme azul.
Tremendo trabajo le espera a Javier Delgado, para poner a caminar en la ruta correcta a este cadáver de equipo.

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