Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 1 Noviembre, 2008

NOTA DE TANO

En el periódico La Nación se publica una sección que se titula “Hace 50 años”.
Hace 50 años este columnista tenía 15 primaveras y cursaba el tercer año en el Colegio Los Angeles, que precisamente en 1958 se trasladó del viejo barrio del mismo nombre, a sus modernas y entonces nuevas instalaciones en Sabana Norte, detrás del ICE.
Como todos los adolescentes que en el mundo han sido, los 35 ó 40 compañeros del colegio estábamos divididos en dos partes casi iguales: la mitad de la clase era fanática del Saprissa y la otra mitad, de la Liga. Tano pertenecía a este segundo bloque.
Varios de mis compañeros de colegio, éramos además vecinos de barrio y formábamos parte de un poderoso equipo de fútbol de canchas abiertas que se llamó el Baldo Club, siglas del Barrio La Dolorosa.
Entre los compañeros que hace medio siglo estábamos en tercer año del colegio, éramos morados o manudos y jugábamos en el Baldo, estaban Fernando Acón, Fernando Aronne, Antonio Alvarez, Rafita Carvajal (fallecido), Guillermo Constenla, Claudio Jiménez, Francisco y Fabio Pérez, Carlos Retana, Carlos Salas y José Manuel Selva. El único forro era Luis Cartín Junior, seguidor del Herediano.
Muchas tardes salíamos del colegio a eso de las 3.30 y nos pasábamos a la Sabana a mejenguear y luego, al empezar la noche, de una vez al Estadio Nacional cada vez que había un clásico.
Todos los quinceañeros teníamos nuestros ídolos futbolísticos; Aronne idolatraba a Carlos Alvarado; mi gran ídolo siempre fue Juan Ulloa; los saprissistas morían por Alvarito Murillo, Marvin Rodríguez o Catato Cordero.
Nos recuerda La Nación esta semana, que hace 50 años, Alajuelense enfrentaba en partido decisivo a la Gimnástica Española. Si ganaba la Liga era campeón nacional de la temporada 1958; si empataba o perdía definía el título en la siguiente jornada contra Saprissa.
Me imagino que no me lo van a creer, pero lo que escribo es verdad. Recuerdo perfectamente la euforia de aquellos días entre los compañeros del colegio. Desde luego que con Acón, Aronne, Selva, Alvarez y los otros manudos, nos fuimos al estadio a ver a la Liga y para mí fue un partido de éxtasis, simple y llanamente porque les ganamos a los “diablos rojos” de la Gimnástica 2-0, campeonizó la Liga y los dos goles fueron obra de Juan “El Loco” Ulloa.
Alajuelense inició ahí una ruta de éxitos que lo llevaron al tricampeonato: 1958-1959-1960, la gira alrededor del mundo y desde luego la euforia de los compañeros del colegio, contagiados del éxito rojinegro que nos acompañó hasta la conclusión de nuestro bachillerato (1960).
La Nación publica una foto con Vivo Quesada lesionado; el tremendo “Polecía”, número 3, con aquel bello uniforme de la Liga, camisa blanca con números rojos, pantaloneta negra; medias blancas, inolvidable para los colegiales de la época.

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