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Domingo, 13 de octubre de 2019



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Mujer aporta más a la economía

Carolina Acuña [email protected] | Martes 28 diciembre, 2010



Prioridades de las féminas están alineadas con el desarrollo social
Mujer aporta más a la economía

Karla Solano vio cómo el río se llevó la casa donde vivía con su esposo y dos hijos durante un fuerte invierno hace cinco años.
Pero su esposo no tuvo que levantar solo a su familia sino que ella le ayudó. Empezó a vender prendas de vestir confeccionadas en lana y con su espíritu emprendedor ahora tiene no solo donde vivir sino un medio para garantizarse ingresos.
Actualmente Karla es propietaria de una empresa textil que bajo la marca Cambiare vende tejidos finos y exclusivos.
Así como el de Karla, existen ejemplos en Costa Rica que confirman el apoyo de las mujeres a la economía familiar y nacional, el cual va creciendo año tras año con la inserción de las féminas al mercado laboral.
Es reconocido por personajes como Muhammad Yunus, ganador del premio Nobel de la Paz por la creación del banco de microcrédito Grameen, que las mujeres no son solo buenas negociantes, sino mejores deudoras (su morosidad es menor) y también son mejores en la repartición de la riqueza.
Sus prioridades están alineadas con el desarrollo económico y social de sus comunidades, ya que estas son la alimentación de su familia, por lo que reducen índices de malnutrición, y la educación de sus hijos con lo que contribuyen a romper círculos de pobreza e impulsan la movilidad social.
“Las mujeres son buenas pagadoras. Cuando piden un crédito están seguras de que pueden costearlo. Tienen más aversión al riesgo”, explica María Aminta Quirce, directora de Banca Mujer, del Banco Nacional.
El 37% de la cartera de crédito de BN Desarrollo está dedicado exclusivamente a créditos de mujeres, añade Quirce.
En Costa Rica las mujeres compran o influyen en la adquisición del 80% de los bienes de consumo, incluyendo el 51% del mercado de la electrónica, el 75% de los medicamentos sin receta y el 80% de las decisiones sobre el cuidado de la salud”, indica un estudio presentado por el Banco Nacional.
La mujer interviene en el 50% de las compras de vehículos y un 80% en sus ventas. Son ellas las que adquieren el 50% de las computadoras que se venden en el país.
“Todos los estudios muestran que invertir en las mujeres y en las niñas, y promover su empoderamiento en la sociedad es uno de los elementos más importantes para lograr los Objetivos del Milenio y el desarrollo humano de los países. Las desigualdades impiden que muchos de estos objetivos tan nobles se cumplan”, indica Rebeca Grynspan, administradora asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Internacionalmente los organismos multilaterales han aumentado su conciencia sobre el tema, por ejemplo para el 1º de enero de 2011 la división de la ONU Mujeres será enteramente operacional.
Numerosas compañías multinacionales han alineado elementos claves de su negocio y productos para apoyar y proveer oportunidades a las mujeres reconociendo su potencial como consumidoras y trabajadoras.
En el mundo desarrollado las mujeres son la mitad de los graduados universitarios y se ha incrementado la conciencia, entre ellas de su talento para liderar.
En el ámbito económico, el apoyo en créditos a las empresarias ha aumentado en entidades internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo; en el país lo mismo hacen los bancos Nacional y Popular.
Karla es ejemplo de ello, para hacer el arranque inicial de su empresa recibió el apoyo del Instituto Mixto de Ayuda Social y para hacerla crecer, del Banco Nacional, tanto en crédito como en otros ámbitos.
Pero aún quedan grandes retos que enfrentar y conciencias que alertar.
Por ejemplo, el ingreso medio de las mujeres pasó de ser el 69% del ingreso de los hombres en 1990, a un 79% en 2008, según el último estudio de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
Asimismo, la brecha entre la cantidad de desempleadas versus su contraparte masculina es muy alta y se ensancha dependiendo de la calificación del puesto, debido al desigual acceso a la educación.
Además, Cepal destaca que en periodos de contracción económica si bien es cierto las mujeres son las mejores administradoras, son las más vulnerables a perder su empleo y a ser explotadas.

Carolina Acuña
[email protected]




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