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Solo un 46% cotiza regularmente al Fondo de Capitalización Laboral
Mitad de trabajadores no tiene protección por desempleo
• Ausencia de mecanismos de defensa podría generar un aumento de la morosidad y pobreza

Daniel Chacón
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La contracción económica trajo consigo en primera instancia tasas de inflación elevadas y una restricción de acceso al dinero. La segunda “ola” es un incremento en la tasa de desempleo.
Ante ello el único instrumento de defensa contra el desempleo es el Fondo de Capitalización Laboral (FCL), sin embargo solo un 46,4% de los trabajadores cotiza mensualmente en este sistema.
El riesgo para la economía es que si las personas pierden el trabajo, enfrentarán dificultades para pagar sus deudas y los niveles de consumo bajarán más, profundizando la recesión que enfrenta el país.
“El FCL debiera ser el seguro de desempleo para evitar un desequilibrio económico, el problema es que no todas las personas lo tienen, lo cual es preocupante. Ese dinero es el que debería cubrir los gastos de la persona mientras encuentra otro trabajo, no sé qué pasará cuando tengamos más despidos y la gente no tenga FCL”, dijo Greivin Salazar, economista del Centro para la Coyuntura.
De los más de 2 millones de trabajadores que forman la fuerza laboral del país, poco más de 100 mil (4,9%) no tenían trabajo a julio del año pasado, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
En dos meses el INEC actualizará la cifra de desempleo, que se espera llegue al 8%, pronóstico expuesto en el último informe sobre el impacto de la crisis, publicado por la Organización Internacional del Trabajo.
Si una persona retirara en este momento el FCL, recibiría en promedio ¢100 mil, cifra que varía según el salario de la persona y tiempo laborado en la empresa, de acuerdo con cifras proporcionadas por las Operadoras de Pensiones.
Al ser este monto relativamente bajo, el tema de pobreza adquiere cercanía.
Una persona requiere un mínimo de ¢31 mil para alimentarse un mes; por tanto, en una familia de cuatro personas en la que solo una trabaja y el FCL que reciba es de ¢100 mil, sobreviviría únicamente un mes antes de caer en pobreza, de acuerdo con los parámetros del INEC.
Sabiendo que las familias tienen más responsabilidades económicas que la compra de alimentos, se teme que pierdan solvencia y se acerquen a una situación de pobreza, porque las personas que carecen de FCL son en su mayoría obreros, vendedores ambulantes, trabajadores independientes y peones, todos afectados directamente por la crisis, consideró Leiner Vargas, economista de la Universidad Nacional.
A pesar de la gravedad de este tema, solo una de cada diez personas tiene ahorros que pudiera utilizar en caso de quedar desempleada, de acuerdo con la más reciente encuesta de opinión realizada por CID-Gallup para LA REPUBLICA.
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