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Retraso en aprobación de tratado motivó ola de críticas contra Marco Vinicio Ruiz
Ministro de Comercio recibe ataques por Cafta

• Cámaras de los sectores productivos descalificaron proceder de Comex
• Pese a cuestionamientos, mandatario Oscar Arias asegura confiar en gestión del funcionario

Ernesto José Villalobos
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Como si se tratara del peor aguacero del año, el equipo responsable de la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta) cerró una semana en la que la lluvia de críticas no amainó.
La primera oleada de cuestionamientos provino directamente de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) y a ella se han sumado paulatinamente las de otros sectores productivos del país, que culpan a las autoridades de Comercio Exterior (Comex) de no prever adecuadamente los trámites para la entrada en vigencia del acuerdo.
Pese a ello, el presidente Oscar Arias reafirmó el viernes que mantenía la confianza en su ministro Marco Vinicio Ruiz, y que no le pediría su salida como reclaman productores y exportadores.
Sin embargo, este espaldarazo no satisface a los empresarios y comerciantes.
“Sería muy interesante conocer las razones que inclinaron al ministro Ruiz a decir con tanta seguridad que la aprobación de todas las leyes complementarias al Cafta se daría antes de octubre, y renunciar a la posibilidad de que
la prórroga solicitada fuera hasta enero de 2009”, puntualizó Mónica Segnini, representante del sector textil.
Sergio Navas, vicepresidente de Cadexco, se sumó al reclamo al decir que “la actitud de Comex es muy cuestionable ante las implicaciones que este nuevo incumplimiento podría traer… ellos estuvieron siempre al tanto del énfasis que pusimos en las exportaciones hacia el Norte, basados en la firma del Cafta”.
Se calcula que solo para el segmento de textiles, y debido al vencimiento del plazo, las pérdidas se ubicarían por encima de los $310 millones.
Los industriales también arremetieron contra el funcionario. Edgar Herrera, director ejecutivo de la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar, insistió en el impacto que podría tener el retraso de la ratificación de las leyes complementarias al Cafta, sobre ese gremio.
“Por las razones que sean, la pérdida que estamos enfrentando llega a $2,7 millones… Con esta situación el sector azucarero queda mal… muy mal”, infirió Herrera.
De no ratificarse el acuerdo comercial antes del 30 de setiembre, los 12 mil productores de caña del país deberán asumir un compromis
o que adquirieron con importadores en Estados Unidos, bajo los supuestos beneficios del acuerdo comercial, con reglas que encarecerán sus costos y por ende obligándolos a perder dinero en la transacción.
Se trata de más de 26 mil toneladas métricas de azúcar, que han estado esperando poder embarcarse hacia Estados Unidos, desde enero de 2008.
En la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado, declararon que “el retraso en la entrada en vigencia del Cafta y la situación de la economía mundial está poniendo en jaque el empleo de muchos costarricenses, pues el sector empresarial espera que el acuerdo comercial con Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana entre en vigencia desde hace más de cuatro años”.
“Se incumplió con la aprobación de un tratado del que dependen miles de empleos. Los empresarios no podemos pagar los aranceles que se van a cobrar a nuestros productos a partir de octubre, y eso significará que muchas empresas tendrán que cerrar”, aseguró Michael Borg, empresario textil y presidente de la Cámara de Comercio Costarricense-Norteamericana.
Aunque ha sido cuestionado frontalmente por quienes otrora fueron sus aliados, el ministro Ruiz ha declinado referirse a cualquiera de las aseveraciones.
Lo más cercano a una reacción fue lo aducido por el personal de Comex, al afirmar que el ingreso de textiles, atún y calzado al merca
do de Estados Unidos, está garantizado por dos años más, lo cual fue desmentido por la Unión de Empresas en términos de que la extensión que garantiza ese ingreso, se aplica solamente al 50% de los textiles, dejando la otra mitad de esos productos al descubierto.

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