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Medidas para abandonar el pesimismo


En estos días decíamos en este espacio que si bien el Latinobarómetro había encontrado a la población costarricense pesimista a causa de la crisis económica y la creciente criminalidad en el país, el momento exigía más bien optimismo o al menos una actitud de firme determinación de salir adelante.
Decíamos también que las crisis esconden en sus aspectos desfavorables algunas oportunidades que deben ser descubiertas y aprovechadas. En este sentido, la apertura de mercados podría contribuir, en alguna medida, a mejorar la situación de la economía nacional.
La apertura de los mercados de telecomunicaciones y seguros, que traería inversión extranjera directa, podría ayudar a recalentar la economía, actualmente con tendencia al enfriamiento, como lo explica una nota de LA REPUBLICA hoy.
La desaceleración de nuestra economía es un hecho. El crecimiento del Producto Interno Bruto bajaría de un 7,3%, en 2007, a solo un 3,3% para cuando finalice este año. En este panorama, la inversión extranjera directa ayudaría a compensar en algo las pérdidas del país en otros ámbitos como el turístico y el exportador.
Esta y otras circunstancias deben ser muy bien aprovechadas por el país y para esto es necesaria una actitud positiva capaz de generar la energía para emprender la reactivación económica.
Con redoblado esfuerzo, honradez y espíritu positivo se deberá trabajar para salir, lo más pronto posible y con el menor sufrimiento, de la actual coyuntura económica. Los costarricenses deben asumirlo de este modo y el Gobierno tiene, eso sí, la ineludible responsabilidad de cambiar el estado de grave inseguridad en que se vive, y los problemas en otros sectores de la vida nacional que están aumentando el cúmulo de dificultades que enfrenta la población.
La oportunidad de la apertura de mercados deberá ser acompañada de medidas inmediatas y efectivas para cambiar la situación de inseguridad y el colapso del sistema hospitalario de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), a fin de levantar el ánimo de los costarricenses y de contar con una fuerza laboral en buenas condiciones para enfrentar el gran reto. Esto no puede lograrse con una población aterrorizada por el hampa o enferma y sin la debida atención.
La responsabilidad de salir adelante es de todos y solo una voluntad nacional unida y cumpliendo cada quien con lo suyo puede resistir los embates de la actual crisis y crecer, a la vez, hacia un mejor desarrollo y una mayor calidad de vida.
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