Magistrada prepara maletas
Ana Virginia Calzada renunciará oficialmente a la Sala IV el próximo 30 de abril, mientras se encarga de dejar todo listo. Esteban Monge/La República
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Tras 26 años de trabajo en la Corte Suprema de Justicia

Magistrada prepara maletas

“El juez tiene que despojarse de sus propias creencias”

“He llorado mucho”, afirma Ana Virginia Calzada, presidenta de la Sala Constitucional, quien terminó sus labores en la Corte Suprema de Justicia el pasado viernes, pero oficializará su salida el 30 de abril.
La abogada habló con LA REPÚBLICA sobre su jubilación, metas logradas y desafíos pendientes, envuelta en la nostalgia de dejar atrás su otra familia.


Luego de 26 años de hacer de la Corte Suprema de Justicia su casa, la primera mujer de la historia en la presidencia de la Sala IV alista sus maletas y analiza el rastro que dejó su camino por esos pasillos.

¿Qué sensaciones surgen en sus últimos días de trabajo?
Me queda una profunda tristeza, por las amistades que he formado, gente que ha estado conmigo en las buenas y en las malas. He hecho de este trabajo mi familia, pero en el corazón nunca los voy a dejar.

¿Qué se ha logrado hacer en el tiempo que usted trabajó, tanto en la Corte como en la Sala Constitucional?
Queda una sala organizada. Aquí no es como en la otra parte de la administración pública, que alguien se ausenta y nadie puede hacer su trabajo.

¿Cuáles son los logros más importantes?
Queda una sala totalmente informatizada, los expedientes y las votaciones son electrónicos, tenemos escritorio virtual, tratamos de eliminar el papel en la medida posible. Es de lo más importante porque tenemos una justicia más ágil.

¿Qué reflexiones le dejó el caso de la no reelección del magistrado Cruz?
El tema más importante que quedó con esta situación es que tanto en el Poder Judicial como en el país hay conciencia de la independencia del Poder Judicial. Lo importante es que haya independencia del poder político.

A fin de cuentas son los diputados quienes se encargan de nombrar a los magistrados, ¿cómo despolitizar a la Sala IV?
Todo órgano que haga los nombramientos siempre va a tener sus inconvenientes. Lo importante no es quién nombre, son las garantías que tenga el juez.

Industrias Infinito afirmó que el sistema jurídico se contradice en el caso Crucitas. ¿Qué opina de eso?
No puedo referirme a ese caso específico porque está en estudio, pero sí le puedo decir que existe una línea muy tenue entre la materia que conoce la Sala IV y el Contencioso, no hay una clara diferenciación.

Usted busca la participación de la mujer en la Sala IV. ¿En qué temas se necesita la mirada femenina?
Los enfoques por género son diferentes. La Sala IV es uno de los lugares donde el juez debe tener una sensibilidad social. En temas propios de la mujer, la vivienda, la educación, las sociedades de convivencia, el tema del aborto, etc.

¿Cómo inciden los dogmas o creencias religiosas en un juez?
El juez en general tiene que despojarse de sus propias creencias para tener un enfoque más cercano a lo que señala la Constitución Política. Yo no estoy para resolver temas conforme a lo que yo creo, sino a la realidad social.

¿Cómo influye la muerte de Luis Paulino Mora y su jubilación en el balance de la Sala IV?
Se cierra el ciclo de lo que fue la Sala IV en aquellos tiempos, y vendrá esta nueva Sala a darle una visión diferente, a menos de que decidan mantener la misma visión.

¿Cree que ha cambiado la percepción del pueblo hacia la Sala IV?
Se ha puesto en el tapete que los derechos humanos no nos los da el Estado, sino que nosotros los tenemos. La gente sabe que no va a ser juzgada o reprimida por expresar sus pensamientos.

¿Cómo le gustaría que se recordara su nombre dentro de la Sala?
Que soy un ser humano igual que cualquier otro en el país, que trató de ejecutar una función que le fue encomendada de la mejor manera y que siempre traté de dar lo mejor de mí en defensa de los derechos fundamentales.

Luis Fernando Cascante
[email protected]
 


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