Lifting Hands se expande fuera de la GAM para atender desigualdad en zonas costeras
El plan contempla abrir centros comunitarios en regiones como Nosara, Tamarindo y Santa Teresa, donde la exclusión social contrasta con el auge turístico
Después de más de 13 años de apoyar a comunidades vulnerables en la Gran Área Metropolitana (GAM), la organización no gubernamental Lifting Hands planea su expansión hacia zonas costeras del país.
El objetivo es extender su modelo de intervención social en regiones con alto desarrollo turístico, pero con rezago en educación y oportunidades para la población local.
El crecimiento de la ONG surge después de más de una década de trabajo sostenido con modelos comunitarios y educativos integrales.
“La expansión representa la posibilidad de llevar nuestro modelo integral a más zonas del país con altos niveles de vulnerabilidad, replicando una metodología que ya ha demostrado resultados concretos”, dijo Mariola Fumero, directora ejecutiva de la organización.
Lifting Hands nació como una iniciativa espontánea, cuando Diana Madrigal, fundadora, empezó ofreciendo clases voluntarias a madres y niños en el Bajo de Los Anonos, tras una experiencia en África.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como un gesto solidario se convirtió en una organización formal con un modelo integral que hoy abarca cuatro pilares: salud emocional, autodescubrimiento, habilidades sociales y visión de vida.
Desde entonces, la ONG ha impactado directamente a más de 5 mil personas, movilizado a más de 1.500 voluntarios y opera en comunidades como Bajo de los Anonos, Pavas, El Coyol y Diques de Cartago.
Actualmente atiende a más de 400 estudiantes con más de 3.200 clases anuales, todas ellas impartidas por voluntarios.
Nuevas zonas de intervención
El próximo paso es llevar esa experiencia a otras regiones del país.
Las primeras zonas identificadas son Tamarindo, Nosara, Santa Teresa y Papagayo, todas con un fuerte crecimiento económico ligado al turismo, pero con evidentes brechas en infraestructura educativa, servicios de salud mental y oportunidades de desarrollo juvenil.
“Estas comunidades enfrentan hoy desafíos urgentes como el aumento de la deserción escolar, el involucramiento de jóvenes en actividades delictivas, embarazos adolescentes y una creciente desconexión con la educación como motor de movilidad social”, agregó Fumero.
Para atender esa realidad, la organización plantea dos programas principales. El primero es la apertura de nuevos centros comunitarios Lifting Hands, con una propuesta similar a la que ya implementan en San José y Cartago, dirigida a niños entre 4 y 10 años, y jóvenes de 11 a 20.
El segundo programa, llamado “Atrévete”, se ejecutará en colegios públicos con estudiantes clave de secundaria, docentes y familias, con el objetivo de prevenir la deserción y fortalecer el liderazgo juvenil.
Presencia sostenida y metodología adaptativa
A diferencia de otras iniciativas, Lifting Hands se distingue por su presencia sostenida y su enfoque transversal.
“Cada comunidad es única y sus necesidades pueden variar significativamente. Por eso, nuestra intervención comienza incluso antes de abrir un centro”, señaló Fumero.
Bajo este enfoque, la organización realiza un proceso de inmersión comunitaria previo que incluye actividades en espacios públicos y darse a conocer con vecinos y líderes comunales para un acercamiento más profundo.
Así lo hicieron cuando iniciaron su primera expansión en Cartago, donde trabajaron varios meses en la comunidad antes de establecer la sede.
Durante la pandemia de Covid-19, por ejemplo, la fundación ajustó sus operaciones, migrando temporalmente a plataformas virtuales, entregando alimentos y priorizando el apoyo emocional.
Esta capacidad de reacción ha sido clave para mantener la continuidad y relevancia de sus programas.
Voluntariado, donaciones y alianzas: pilares de sostenibilidad
Otro aspecto central en el funcionamiento de Lifting Hands es el voluntariado.
La participación de cientos de personas que imparten clases o acompañan procesos comunitarios representa un ahorro estimado de más de $300 mil anuales.
Además, genera una red solidaria que refuerza la sostenibilidad del proyecto.
La organización también busca alianzas con empresas privadas que deseen participar a través de voluntariados corporativos, donaciones en especie o apoyo financiero.
“En Lifting Hands creemos que toda ayuda, grande o pequeña, puede generar un impacto real cuando se trabaja en conjunto. Gran parte de lo que hacemos es posible gracias al apoyo de personas y empresas comprometidas con el cambio social”, indicó Fumero.
Las personas interesadas en apoyar pueden hacerlo de distintas formas, ya sea ofreciendo clases como voluntarios, apadrinando a un estudiante, donando materiales escolares o haciendo aportes mensuales.
Con esta nueva etapa, Lifting Hands aspira a consolidarse como un modelo replicable en otras regiones del país, priorizando a las poblaciones históricamente excluidas del desarrollo.
“Cada aporte suma, y juntos podemos seguir transformando comunidades desde adentro, con empatía, compromiso y visión de futuro”, concluyó Fumero.
Para consultas, donaciones y alianzas puede ponerse en contacto con Lifting Hands a través de:
Correo info@liftinghands.org
Facebook @liftinghands
Instagram @liftinghands
Sitio web www.liftinghands.org