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Verdiblancos descentralizan toma de decisiones y asumen un estilo mucho más confrontativo en el Congreso
Liberación arma batallón legislativo
PLN niega querer boicotear la Alianza por Costa Rica, pero reconoce interés en retomar control del Parlamento en 2012
El cambio de jefatura de fracción y la pérdida de la presidencia del Congreso y de los otros puestos del directorio redefinieron el rol del Partido Liberación Nacional (PLN) en la Asamblea Legislativa. Mediante un estilo mucho más confrontativo que hace un año, una estrategia estructurada “con objetivos claros” como ellos mismos le llaman, y la participación activa de los 24 legisladores, los verdiblancos han marcado el paso en el Congreso, al vestirse con su mejor traje de oposición, pese a que provienen del mismo partido de gobierno. En tan solo un mes, Luis Gerardo Villanueva, quien sustituyó a Viviana Martín en la conducción del PLN, armó todo un batallón legislativo, que incluye la puesta en práctica de diversas tácticas, que hace un año eran poco usuales El nuevo estilo verdiblanco impuesto por Villanueva, es más descentralizado que el de su antecesora. Esto, porque la labor del nuevo jefe de fracción, se apoya en el trabajo que hacen Francisco Chacón, coordinador de agenda legislativa, y Alicia Fournier, coordinadora de control político. En este último aspecto, la fracción del PLN revivió la labor de fiscalización, la cual no tuvo mayor preponderancia hace un año. La participación del control político se extendió a los 24 legisladores; incluso aquellos que son reservados, como Luis Fernando Mendoza, han tomado el micrófono en el Plenario, para atacar y acusar a sus contrarios de “diarrea política”, “abogados gratuitos de la corrupción” y de cometer “actos violatorios” de la Constitución Política. “El cambio mayor que veo es que ahora somos una fracción de 24 diputados. Ahora todos participan en el control político, labor que antes era realizada solo por un pequeño grupo de diputados; además, creo que el actuar de los legisladores ha sido más beligerante, más fuerte, más claro, defendiendo tanto sectores, como a sus propias posiciones y también respondiendo el ataque de los opositores, algo que el año anterior no se dio”, expresó Fournier. El nuevo estilo del PLN incluye el nombramiento de voceros para las diferentes comisiones, la constante crítica a la labor que realizan sus contrarios y por supuesto, la convocatoria constante a conferencias de prensa, envío masivo de boletines y hasta la intensificación en el marcaje a los asesores de los otros partidos. A inicios de mayo anterior, el PLN perdió el control del Congreso y de las comisiones; además de ser desplazado de todos los puestos del directorio, por la autodenominada Alianza por Costa Rica, un conglomerado de cinco partidos que incluye al Movimiento Libertario, a Acción Ciudadana (PAC), a la Unidad Social Cristiana (PUSC), al Frente Amplio y al Partido Accesibilidad Sin Exclusión. Tan solo 15 días después de perder el directorio, la nueva fisonomía del PLN quedó al descubierto, cuando presionó para conformar una comisión especial que se dedicara a investigar las donaciones de los libertarios. Durante la discusión que se llevó a cabo sobre la conveniencia o no, de crear dicho foro legislativo, el PLN aprovechó la oportunidad y criticó duramente al PAC, al que acusó de “olvidar su código de ética”. Asimismo, ha increpado a los otros integrantes de la alianza por unirse con el PUSC, debido a que dos expresidentes provenientes de esa agrupación han sido condenados penalmente. Los verdiblancos niegan que su objetivo al asumir un rol más confrontativo sea boicotear la Alianza por Costa Rica. Eso sí, no ocultan que desean retomar el control de la presidencia del Parlamento y de las comisiones a partir de mayo de 2012. “Nosotros somos oposición, pero no somos oposición del trabajo legislativo, como lo ha sido el PAC en el pasado. Vengan de donde vengan las iniciativas, estamos dispuestos a ayudar, siempre y cuando sean proyectos importantes. No podemos ocultar que somos un partido político que aspira a tener el control del Congreso, sobre todo si se considera que somos oficialistas y así lo vamos a procurar”, indicó Villanueva. En ese sentido, tanto Villanueva como Fournier indican que las propias fisuras de la Alianza terminarán por afectar la unión de ese grupo, ya que son muy disímiles ideológicamente. Los verdiblancos le desean lo mejor a la Alianza por Costa Rica, por “el bien del país”, aunque esto puede ser un arma de doble filo para ellos, pues el acuerdo al que llegaron esos cinco partidos podría extenderse por el resto de la administración. “El problema de las fisuras en la alianza no es del PLN, eso es un problema de ellos. Me imagino que todos los días están repellando para evitar que se generen fisuras más grandes, dándose cariñitos, porque a final de cuentas, están pegaditos con goma, ya que los extremos no pueden estar ligados. Nosotros queremos que la alianza funcione por el país, ya que todos los costarricenses son los que a final de cuentas se benefician”, concluyó Fournier.

Esteban Arrieta
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