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Latinoamérica pide diálogo a nuevo gobierno de EE.UU.

Embajadores latinos estiman que próximo presidente debería analizar relación con la región

Washington
EFE

El próximo Gobierno de Estados Unidos debe revisar su agenda con Latinoamérica, mostrar una mayor apertura al diálogo y duplicar su esfuerzo por entender las particularidades de la región y de cada país, según embajadores consultados ayer por Efe.
Ya sea el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain quien gane mañana, los embajadores de Chile, Ecuador, Perú y Venezuela, y la cónsul de El Salvador en Washington lo ven claro: el próximo presidente debe echar la vista atrás y analizar la relación que ha mantenido Estados Unidos en los últimos años con Latinoamérica.
Como buenos diplomáticos evitan pronunciarse sobre sus preferencias políticas o personales, pero sobra decir que todos han seguido de cerca el largo proceso electoral estadounidense y conocen las propuestas de los dos candidatos, así como su visión del mundo y de Latinoamérica.
Según el último sondeo del Latinobarómetro, Latinoamérica prefiere a Barack Obama como próximo presidente de Estados Unidos, pero no tiene claro el papel que jugará como región en esta nueva etapa.
El embajador ecuatoriano en Washington, Luis Gallegos, sabe perfectamente cómo debe ser la relación del próximo Gobierno de Estados Unidos con Latinoamérica.
“Aspiraríamos a una mayor apertura al diálogo, con una mayor sensibilidad hacia los países, no como un conjunto sino desde el punto de vista individual”, comentó.
“Desearíamos que la relación no se centre solamente en el comercio, el terrorismo y la seguridad, sino también en el desarrollo, la creación de empleo, la eliminación de la pobreza y de la desigualdad, y en el respeto a los derechos humanos”, explicó.
El diplomático ecuatoriano considera necesario que Estados Unidos asuma una “nueva visión” de lo que es un mundo interconectado e interdependiente, y que comprenda que “la solución de los problemas pasa por la cooperación y no por la confrontación”.
En este sentido, Gallegos resaltó la importancia de que Estados Unidos elabore una “agenda más ilustrativa hacia América Latina y Ecuador”.
Por su parte, el embajador chileno en Washington, Mariano Fernández, cree de “interés” que Estados Unidos “examine lo que ha hecho en los últimos años” en la región y que entienda que es “una buena contraparte” para el desarrollo de la “democracia, la economía moderna y de las personas”.
“La globalización nos coloca ante un desafío complejo y Estados Unidos debería mostrar una mayor movilidad, flexibilidad en el movimiento de la mercancía y de las personas”, señaló Fernández.
En su opinión, “Estados Unidos tiene una gran oportunidad para colaborar con América Latina en materia de inversión, comercio y desarrollo científico”.
Su colega peruano, Felipe Ortiz de Zevallos, piensa que para Estados Unidos es “muy difícil tener una agenda latinoamericana”, porque muchos temas como energía, inmigración o el narcotráfico requieren una solución global y no tanto regional.
No obstante, calificó de “suerte” y de “circunstancia feliz” el que la próxima Cumbre de las Américas se celebre en Trinidad y Tobago tres meses después del cambio de Gobierno, lo que obliga al nuevo presidente estadounidense “a tener formulada, precisada y alineada su agenda” para la región.
Por otro lado, destacó la importancia de que el trato con Estados Unidos se desarrolle en un ambiente en el que la relación con algunos países de la región “no sea tan conflictiva”.
Sin embargo, el ex embajador boliviano en Washington Gustavo Guzmán no expresó un gran optimismo al afirmar, desde La Paz, que no hay “mucho que esperar” sea cual sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
“Tenemos razones históricas para dudar” del relevo en la Presidencia, pero “ojalá el cambio suponga una mirada menos egocéntrica” de Estados Unidos hacia América Latina y Bolivia en concreto.
“Esperaremos a lo que nos propongan y ojalá el próximo presidente lleve (a la Casa Blanca) ese 'sentido común' del que ha hablado Barack Obama y que le hace tanta falta a Estados Unidos en su política hacia América Latina”, agregó.



En juego

Hoy los estadounidenses acudirán a las urnas para elegir no sólo a su presidente, sino también a varios gobernadores y la mayoría de sus legisladores, y también votarán sobre un centenar de propuestas estatales.

Presidencia: Los votantes elegirán entre la fórmula demócrata Barack Obama y Joseph Biden; y la republicana John McCain y Sarah Palin.
También habrá candidatos fuera de los dos partidos mayoritarios. Los principales son Bob Barr por el Partido Libertario, Chuck Baldwin por el Partido Constitucional, Cynthia McKinney por el Partido Verde y Ralph Nader, quien concurrirá como independiente.

Congreso: Los votantes escogerán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, cuyo mandato es por dos años. Actualmente hay 235 demócratas, 199 republicanos y un escaño vacante.
Además, también están en juego 35 de los 100 escaños del Senado, cuyo mandato es por seis años. Son 35 en lugar de 33 porque hay dos elecciones extraordinarias, por retiro, en Wyoming y Misisipi.

Gobernadores: Los ciudadanos residentes en 11 estados escogerán a sus gobernadores, para un período de cuatro años. Tres de los gobernadores de esos estados no se presentarán a la reelección.

Referendos: Los votantes de 36 estados se pronunciarán el 4 de noviembre en referendo.
Los votantes de California, Arizona y Florida decidirán si quieren prohibir el matrimonio entre homosexuales en esos estados.
En Colorado y Dakota del Sur se votará sobre el derecho al aborto y en ese primer estado y en Nebraska los electores tendrán que decidir si prohíben programas públicos que den preferencia a los negros y las minorías. Los residentes en Massachusetts y California decidirán si despenalizan el uso de marihuana, y en Washington se votará sobre el derecho a la eutanasia.


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