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Proyectos en la zona se orientan a clase media alta y alta

La Sabana se manhattaniza

• Desarrollos habitacionales imprimirán un nuevo carácter y estilo de vida en la zona

• Costo del terreno y aprovechamiento del espacio motivaron a construir edificios verticales

Melissa Arce
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La construcción de al menos cinco condominios en altura alrededor del Parque Metropolitano marca desde ahora un nuevo concepto en San José, que si bien guarda sus distancias con el Central Park de Manhattan, cada vez se asemeja más a un modelo a pequeña escala de la famosa ciudad neoyorquina.
En el perímetro inmediato a la Sabana se concluyó el proyecto Vistas del Parque (sector oeste), el primero que fijó sus ojos en el pulmón verde de la capital bajo un concepto de desarrollo mixto en el que se integran oficinas, condominios habitacionales y comercios.
Este fue el detonante y ahora, hay cuatro nuevos proyectos en camino, Torres del Parque II Etapa (norte); Sabana Real, en la antigua Botana Picante, la Metropolitan Tower, en la entrada a Pavas y Roble Sabana, en el sector oeste.
Además, en los alrededores de la zona está en proceso de construcción el Condominio Altos de Nunciatura.
Entre las razones que están orientando este auge por las edificaciones verticales se encuentran la seguridad que aporta a residentes, así como los altos costos de los terrenos que pueden ser compartidos entre los condóminos.
En las áreas más cotizadas de San José, un metro cuadrado puede valer hasta $1.000, entonces con las edificaciones en altura se aprovecha mejor el terreno y se diluye su valor, se hace más rentable, explicó Patricia Bonilla, vicepresidente de Ossenbach, Pendones y Bonilla Arquitectos.
Edificar verticalmente es más eficiente porque se puede hacer una labor muy repetitiva y entonces se pueden optimizar los costos, aseguró Mario Alberto Lara, vicepresidente de la constructora EDICA, empresa que estuvo a cargo del condominio Brisas del Oeste.
“Las torres van a seguir dándose, no hay otra opción que construir en altura, los usos continuarán siendo una mezcla y la tendencia será hacia construcciones residenciales, de oficinas y un poco de comercio”, indicó Bonilla.
El éxito con que parecen venderse los proyectos ha hecho que, paulatinamente, cada vez más inversiones lleguen a la zona.
En el caso de Vistas del Parque, el cual se prevendió en un 70%, fue un éxito desde su inicio, hubo una lista de espera de gente interesada y ese reflujo permitió considerar la continuidad en la zona con Torres del Parque, con niveles de ventas altos, afirmó Oscar Rozados, director de la constructora Decisa.
Uno de los fenómenos que se presentan con estos desarrollos es que muchos de los compradores incluso han optado por ubicar sus oficinas o locales en los mismos edificios donde residirán, lo que marca un giro hacia un concepto de vida más urbano.
Con este tipo de inversión se va a utilizar más la Sabana, la gente va a querer caminar más, además el hecho de que sea un parque tan grande permite que edificios en altura no absorban a la ciudad sino que se integran bien a todo el entorno, apuntó Marco Solórzano, jefe de permisos de la Municipalidad de San José.
Todas estas soluciones inmobiliarias en altura imprimirán a esa zona capitalina un nuevo aire en cuanto a estilo de vida y están redefiniendo ya el paisaje urbano y demográfico josefino.
“San José va a tener tendencia a ser más cosmopolita, sin llegar a alturas de rascacielos, pero todos estos enclaves de torres van a dar un ambiente de modernidad a la ciudad y van a hacer un mejor uso del espacio urbano que erróneamente se había expandido horizontalmente y había sido pensado para el automotor y no para el peatón”, aseguró Johnny Araya, alcalde de San José.
En ese sentido, este boom de la Sabana, en el cual la Municipalidad contabiliza unas 12 iniciativas, ha tenido un efecto detonante en toda la ciudad. “Hacía falta el resurgimiento en una zona para empezar a desarrollar otros sitios, el antiguo club Squash tendrá por ejemplo otra torre de pisos y frente al antiguo Yaohan se ubicarán tres torres de oficinas y condominios”, indicó Araya.
Tanto desarrolladores como arquitectos y constructores apuntan a que el plan de repoblamiento promovido por el gobierno local josefino ayudó a que se empezaran a considerar inversiones inmobiliarias en la capital.
En los últimos dos años se disparó la solicitud de permisos de construcción, prueba de ello es que el ente recibió un promedio anual en los últimos ocho años de ¢200 millones por permisos y a junio de este año, ya esa cifra casi se alcanzó. El municipio cobra el 1% del valor de la obra.
San José fue una ciudad abandonada en cuanto a proyectos residenciales, no había inversión por la inseguridad, el caos vial y la suciedad, ahora las soluciones verticales han sido una buena respuesta a los planes municipales por repoblar la ciudad, indicó Bonilla.
En cuanto a la capacidad que tiene San José para hacer frente a la demanda de electricidad, vertido de aguas, suministro de agua potable, entre otros servicios básicos, tanto el municipio como las empresas que están apostando por la zona consideran que ahí se concentra la mejor infraestructura.
“Buscamos traer de vuelta la gente que se ha ido a la periferia de la ciudad porque en San José es donde están los principales servicios e infraestructura en general”, dijo Rozados.
Además, la Sabana está muy cerca de las zonas comerciales al este y oeste, mientras que alrededor ya existen servicios de correos, lavanderías, restaurantes y cines. “Todas las facilidades se encuentran ahí”, afirmó Lara.
El acceso vial a la zona, que ya es complicado, es uno de los temas de debate sobre la capacidad que tendrán las carreteras para hacerle frente al aumento vehicular con el desarrollo habitacional en el área.
Al respecto, algunos apuntan que la existencia de oficinas y residencias en la misma localidad fomentará que los residentes caminen más o utilicen transporte público.
Estos beneficios además de ser directos para los pobladores de la zona, favorecen al país ya que se ahorra combustible y hay mejor uso de la tierra: cada torre viene a sustituir una urbanización en las afueras de la ciudad que implicaría nueva infraestructura, tala de árboles e impactos ambientales y sociales en zonas rurales de baja densidad, señaló Jaime A. Molina, de Proyectos ICC, empresa que gerencia Torres del Río.







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