La ropa deportiva y la haute couture
Atelier Versace “Athletic Couture”, la diseñadora reemplazó su acostumbrado glamour con algo deportivo. AFP/La República
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Cuando Donatella Versace inauguró el domingo la semana de los desfiles de moda de alta costura en París, lo hizo con un espectáculo que no se ve a menudo en las pasarelas.
Llamando a su colección del Atelier Versace “Athletic Couture”, la diseñadora reemplazó su acostumbrado glamour con algo sumamente… deportivo: las modelos llevaban musculosas de carrera, bodies en tejido de malla y montones de correas elásticas. Detalles de gel de silicona aparecían en los vestidos de corte. Llamaron la atención las piezas de neón amarillo y naranja, tonalidades típicas de los pantalones deportivos Nike o de las camisas Under Armour. Era como si un gimnasio se hubiese amalgamado de alguna forma con un coctel de lujo.
La ropa deportiva siempre se consideró indigna de la alta costura, ya que se le veía más como un producto de necesidad que de creatividad.
Utilitaria, no elegante. Cuando se trataba de crear ropa para deportes, la alta costura se limitó al público del après-ski o de los círculos de tenis de los clubes de campo. Las musculosas de spandex y los sostenes deportivos de nailon se diseñaban para las pistas, no para la vida nocturna.
Sin embargo, el estilo de calle, más informal se ha abierto camino hasta la alta moda. Parece  que es demasiado popular para ser pasado por alto. De a poco las prendas deportivas se han ido colando en los desfiles prêt-à-porter, tendencia suficientemente potente como para seguir en ascenso.
La industria de la moda la llama “athleisure”, ropa de ejercicio que se puede usar en el gimnasio, el fin de semana, tal vez incluso llevar al trabajo o a una fiesta.

 

 

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