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Viernes 23 Abril, 2010


La rectoría del sector telecomunicaciones


La figura del ministro rector tiene como finalidad dirigir y coordinar la realización de las estrategias y las políticas públicas sectoriales de la administración. En este sentido, han surgido en los últimos días algunas discusiones en torno al ministro que debería constituirse en el rector del sector telecomunicaciones. Si bien actualmente tal labor recae en la jerarquía del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAET), en la corriente legislativa hay un proyecto que tiene como finalidad trasladar tal competencia al Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICIT).
La disyuntiva actual se ha centrado en que, por el norte y constantes cambios en las tecnologías de la información y comunicación, el ministerio llamado a servir de cabeza en las políticas sectoriales de esta materia debe ser el MICIT. Por su parte, se sostiene que la razón de ser del MINAET está encaminada principalmente a la protección de los recursos naturales. Estas posturas, las cuales no se pueden desacreditar, sí parecen olvidar el elemento central y neurálgico cuando de aspectos de gobierno se trata; pues si bien no es cuestión irrelevante determinar a qué cartera se adhiere la rectoría de una actividad estratégica como la de las telecomunicaciones, mucho más determinante es velar por su adecuado funcionamiento.
Poner en operación y potenciar verdaderamente un sector o ministerio es más que una decisión de ubicación y requiere el aglutinamiento de una serie de elementos vitales para que se concrete el derecho fundamental de los administrados a una buena administración pública. En este sentido, la decisión parece ser más que un simple aspecto de asiento y descansa, por el contrario, es un tema de eficiencia y eficacia.
Se han sostenido razones de estrategia y economía para desacreditar la creación de un nuevo ministerio que específicamente sea el encargado de las telecomunicaciones. No cabe duda que la decisión de crear una nueva cartera ministerial, está cubierta por la discrecionalidad legislativa y serán los señores diputados, los que con fundamento en criterios de conveniencia y mérito, decidan tal cuestión. Se considera, no obstante, que puede ser prematuro descartar del todo la creación de un Ministerio de las Telecomunicaciones, por lo que resulta válido preguntarse: ¿Por qué no pensar en un ministerio específico para una actividad tan importante, que incluso tiene raigambre constitucional? La respuesta a esta interrogante solo puede ser solventada con miras a las estrategias sectoriales que se pretendan, mas se reitera, es importante no rechazar ad portas tal posibilidad.
En este tanto, sea en el MINAET, el MICIT o en un nuevo ministerio, la labor del Poder Ejecutivo en la rectoría del sector telecomunicaciones deberá estar siempre impregnada de una conciencia que permita cumplir con las metas que en su momento y de manera atinada, fueron plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones y que al día de hoy el país se encuentra en proceso de ejecución.

Esteban Alfaro Calderón
Especialista en derecho público