La parrilla de Don Fernando trae buen sabor
En Carnes Don Fernando, trabajan con lo que se conoce como carne natural. Esto significa que el ganado solo consume alimento orgánico, comentó Lucía Rodríguez, jefe de Mercadeo. Esteban Monge / La República
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La parrilla de Don Fernando trae buen sabor

 Restaurantes velan por la calidad de la carne desde que está en el campo

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La promesa de Carnes Don Fernando es poner en la mesa de sus comensales carne con un sabor muy agradable, jugosa y suave.

El concepto de este negocio es singular, los clientes seleccionan en una urna refrigerada el corte de su preferencia: lomito, New York, rib eye, churrasco, sirloin, punta de solomo, vacío, arrachera y top sirloin entre otros.

Luego el experto parrillero lo prepara acompañado de sal gruesa y lo lleva a la mesa en el término solicitado.

Si bien no tiene fórmulas mágicas para asegurarse el sabor de sus cortes, hay políticas de trabajo que ayudan mucho para lograr una carne tan sabrosa que lo invitará a volver.

Trabajan con lo que se conoce como carne natural. Esto significa que el ganado solo consume alimento orgánico, no usan hormonas ni aditivos para crecimiento, comentó Lucía Rodríguez, jefe de Mercadeo.

“El ganado brahman pasta en grupos pequeños en una finca grande, se cuidan los pastos, se evita el estrés del animal. Luego se madura en un proceso en húmedo, todo con el objetivo de garantizar la suavidad de la carne”, afirmó Rodríguez.

Quienes busquen poner a prueba esa garantía de suavidad pueden optar por un rib eye, uno de los cortes más jugosos, según el experto parrillero Marco Álvarez.

“Lo bueno de este corte es que se extrae de la cola de lomo y cola de aguja. Tiene grasa intramuscular que le da muy buen marmoleo y por ende mucha jugosidad”, explicó Álvarez.

Es un corte que en promedio pesa 350 gramos. Lo ideal es acompañarlo con ensalada para darle un balance al plato.

Los apetitos más grandes podrán saciarse con el sirloin, una alternativa que ronda los 600 gramos. Es un corte que se extrae de tres secciones distintas: punta de solomo, top sirloin y vuelta de lomo.

“También es jugoso, es como un lomito pero con más sabor a esa grasa intramuscular, con un poco menos de marmoleo que el rib eye”, finalizó el parrillero.

 


 

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