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La Merced reabrió sus puertas rejuvenecida
El templo atravesará nuevas obras con la construcción de un café, una librería y un museo por ¢270 millones

Carolina Barrantes
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Lejos de la estructura vieja a punto de derrumbarse de hace pocos años, la iglesia de La Merced reabrió sus puertas ayer con una cara diferente.
El recinto, de 200 años de antigüedad, mostró sus secretos de nuevo luego de atravesar un proceso de restauración, el cual cubrió todas sus instalaciones y tuvo un costo de cerca de ¢500 millones.
Los trabajos se extendieron durante siete años.
Obras de arte de Manuel Zúñiga, como un Cristo tallado, y de su hijo el escultor Francisco “Paco” Zúñiga, fueron rescatados y ahora están a la vista.
A ellas se suman dos altares laterales que tienen incrustaciones de plata y oro.
También el templo se muestra más seguro, ya que sus cimientos, las paredes, columnas y los techos fueron reforzados, a la vez que se cambió el sistema eléctrico y se crearon aceras perimetrales.
La reapertura del icono religioso ayer se llevó a cabo con una ceremonia, en la que sacerdotes y los encargados de la obra exhibieron parte de la valiosa colección de objetos sagrados del templo.
Sin embargo, los trabajos de construcción todavía no se alejarán de la iglesia, ya que viene en camino otro proyecto que asegurará el mantenimiento de ese espacio en el futuro.
Los nuevos trabajos incluirán la edificación de una plaza comercial, con museo, librería y un café, además se alquilará un espacio para dos cajeros automáticos, según Pablo Vargas, director del proyecto de restauración.

Las obras se iniciarían en julio con la construcción del espacio de cafetería y la librería en dos quioscos, que se levantarán en el costado sur del templo, donde la iglesia colinda con el bulevar de la Unión Europea.
Luego vendría el museo, que incluirá tecnología de punta y que permitirá a los visitantes disfrutar de la riqueza histórica que tiene La Merced.
“Las visitas de extranjeros y algunos costarricenses son constantes. Así que lo que queremos es que sea un punto de visita obligatoria”, afirmó Vargas.
Los nuevos trabajos tendrán un costo de ¢270 millones, se prolongarán durante un año, y también incluirían la venta de una colección de publicaciones que incluirán fotografías de objetos valiosos del templo, su historia, vitrales, entre otros.
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