Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 26 Octubre, 2009


La imagen y la memoria


Luego de juicios mediáticos, elecciones internas, cuestionamientos públicos, estudios de mercado y otras hierbas, los candidatos presidenciales han iniciado un proceso de intensa exposición mediática.
Ser figura pública no es fácil ni tarea para cualquiera.
Para ayudarlos a proyectar una imagen mejorada de sí mismos, los aspirantes a la Presidencia de la República, cuentan con asesores de imagen que les indican hasta cómo mover la ceja. Después de todo un candidato es un producto y hay que venderlo como el mejor.
Estos especialistas en mercadeo, estudian las percepciones de los posibles electores y aconsejan a los candidatos sobre qué hacer para aumentar las votaciones.
Seguramente gracias a investigaciones realizadas entre los votantes, algunos partidos han querido renovarse.
El joven Movimiento Libertario decidió bajar el rojo y ahora don Otto viste camisas celestes.
El Partido Unidad Social Cristiana cambió su logo y corrió un ligero velo sobre las palabras que lo definen ideológicamente: en sus signos externos ahora destaca solo el término Unidad.
El Partido Liberación Nacional (PLN) no solo eliminó casi por completo el verde que siempre lo identificó, si no que además decidió dejar de lado a los fundadores de la agrupación política. El argumento es verdadero aunque no válido: la mayoría de los votantes no vivió los gobiernos de los grandes líderes tradicionales. Para los menores de 20 años solo existe un gobierno de Oscar Arias y un único Figueres: José María.
Bajo esta nueva imagen del PLN doña Laura presentó a sus compañeros de fórmula —todos vestidos de blanco— cual si anunciaran el más efectivo blanqueador. El verde quedó atrás. El blanco pretende brillar.
¿Cuál es el color de la memoria?
Gladys Catania —señora actriz con una importantísima trayectoria en el desarrollo del teatro nacional tanto en el escenario como en las aulas— fue invitada a dar una charla ante estudiantes de teatro. Los jóvenes no sabían quién era ella. No es culpa de los muchachos sino de quienes no les enseñan la historia, nuestra historia.
Así como el teatro es un arte efímero, la danza también lo es. Su desarrollo y actual profesionalismo ha sido posible gracias al trabajo arduo de muchos creadores y maestros. Entre ellos destaca el incansable Rogelio López, que el fin de semana pasado presentó un espectáculo en el que reunió a grandes bailarines mayores de 40 años. El coreógrafo manifestó que este es un país sin memoria y quiso alimentarla ofreciendo a los jóvenes la posibilidad de ver a destacadas figuras de la danza.
Un país sin historia es un país sin memoria. No es posible avanzar ignorando el pasado. Negarlo es tan malo como idealizarlo. No se trata de arrastrar nostalgia sino de aprender de los errores y superar los logros.
La imagen no debería sustituir a la memoria. Pero lo hace.
Una hermosa carretera que acorta el tiempo de los turistas para llegar a la playa es imagen.
Un puente rural de 89 años es historia antigua y puede ser olvidado, borrado y descuidado.
Las cinco personas que murieron al desplomarse el puente que unía Orotina con Turrubares quedarán en la memoria de sus seres queridos y los sobrevivientes jamás olvidarán la fatídica experiencia.
¿Los responsables de la tragedia podrán olvidarla o encontrarán una imagen que los favorezca?

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