La Tricolor define su clasificación al Mundial 2026: ¿cuál sería el impacto económico y social?
Académicos de la UNA afirman que no clasificar afectaría el consumo, la inversión publicitaria y el turismo
La Selección Nacional de Costa Rica afronta una de las ventanas más determinantes rumbo al Mundial 2026, pues los partidos ante Haití el jueves 13 y Honduras el martes 18 de noviembre definirán si asegura la clasificación directa, va al repechaje o queda fuera del torneo.
Costa Rica inicia esta doble jornada en la segunda posición del grupo, con seis puntos, dos menos que Honduras.
Para sellar el pase directo, la Selección debe finalizar en el primer lugar del sector que comparte con Haití y Nicaragua.
Un análisis de especialistas de la Universidad Nacional (UNA) aborda las repercusiones desde las perspectivas antropológica, social, cultural y económica.
Desde el punto de vista económico, los efectos sí serían tangibles. Un estudio elaborado por Leiner Vargas, académico del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe–UNA), revela que la no clasificación podría significar pérdidas directas para la Federación Costarricense de Fútbol por entre $14 millones y $25 millones, derivadas de:
A esto se suman efectos indirectos para el país, como menor consumo comercial, caída en inversión publicitaria y pérdida de impulso en turismo y marca país, estimados entre $50 millones y $70 millones adicionales.
La participación mundialista suele generar aumentos en ventas de televisores, alimentos, bebidas, camisetas y artículos promocionales, lo que beneficia al comercio y a pequeñas empresas.
El estudio también señala efectos en la industria deportiva: menos exposición internacional para futbolistas costarricenses, menores contratos publicitarios y menor valorización de mercado.
Casos como el de Keylor Navas en 2014 ilustran el impacto de un Mundial en la proyección de un atleta.
“se podría reducir la referencia de la juventud costarricense hacia figuras deportivas nacionales en medio de una globalización deportiva”, señaló Vargas.
El recuerdo más cercano del impacto social que puede generar una participación mundialista es Brasil 2014, cuando Costa Rica alcanzó los cuartos de final y paralizó al país con celebraciones y manifestaciones de orgullo nacional.
No obstante, para Onésimo Rodríguez, académico del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la UNA, la ausencia en un Mundial no tendría consecuencias estructurales sobre la identidad nacional.
“A veces se piensa que sería un descalabro para el país, porque algunas personas asocian identidad nacional o nacionalismo con la selección nacional de fútbol y eso no es así. No digo que no sea importante en términos culturales, pero sí es algo que se sobre magnifica”, indicó Rodríguez.
Los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestran que en Costa Rica las alertas por violencia intrafamiliar aumentan un 45% durante los partidos de gran impacto, así como los accidentes de tránsito por consumo de alcohol.
“Habría que adentrarse en las causas más a nivel social y cultural porque el futbol en sí no es el culpable”, comentó Rodríguez.
Mientras Costa Rica se prepara para dos juegos clave, el análisis académico muestra que el desempeño deportivo de la Selección trasciende la cancha y toca elementos simbólicos, sociales y económicos.