¡Ojos que no ven, corazón que no siente!
Dice el refrán para enamorados.
Tano tenía rato de no ver jugar a la selección de Haití y se atrevió a comentar que la Selección Nacional tenía “la obligación” de derrotar a Nicaragua y a Haití, para enfrentar a Honduras con 6 puntos en la bolsa.
Pero presencié el juego Haití con Honduras en Curazao y se me aclaró el panorama. Inmediatamente lo manifesté.
Haití no le metió un gol a los catrachos por obra y gracia del Espíritu Santo. Quedé impresionado por la calidad, vértigo, potencia física y explosividad del equipo haitiano. Agregué el desastroso empate de la Tricolor 1-1 con Nicaragua y dictamos sentencia.
Si la Selección Nacional no resucita contra Haití y repite su mediocre actuación de Managua, la selección caribeña nos aplasta.
Lógicamente, tras ver jugar a los haitianos contra Honduras, nos interesamos en conocer las credenciales de sus futbolistas y antes del juego con Costa Rica, escribimos una nota con nombres y trayectorias de sus estrellas.Todos legionarios y en ligas de renombre.
Fácilmente llegamos a la conclusión de que Haití es mejor equipo que la Selección Nacional, de manera que nada nos extrañó que en el minuto 86 nos estuviera ganando el partido 3-2.
Juan Pablo Vargas empató 3-3, pero la frustración de los fanáticos, las emociones quebradas y las ilusiones rotas, se unieron para gritar a todo gas el ¡Fuera Piojo!
Siempre será más fácil y menos complicado, pedir la salida de uno, que de once.
Miguel Herrera acertó de pleno en los dos cambios que ordenó en la formación estelar. Julio Cascante por el suspendido Francisco Calvo y Kenneth Vargas por Brandon Aguilera. El primer tiempo fue completo para la Tricolor, jugó bien, anotó dos goles y el portero haitiano Duverger evitó dos o tres anotaciones más.
En el segundo tiempo, el partido lo botaron los jugadores. No el director técnico.
Una falta de penal “tonta”, diríamos que involuntaria, falta de liderazgo en el equipo, para levantarlo y reanimarlo con gritos y huevos cuando Haití descontó, desconcentraciones defensivas, pero, la causa principal del hundimiento local se gestó en la calidad del equipo haitiano, con futbolistas como Belegarde, Arcus, Sainte, Pierrot, el verdugo Nazon, todos superiores a sus colegas costarricenses.
Y nunca olviden nuestra vieja opinión.
El fútbol costarricense es de quinto mundo y nadie se mueve para que suba de escalafón.





































