La inversión extranjera directa que ingresó al país durante el primer semestre de 2025 alcanzó los $2.066 millones, una reducción del 7% frente al mismo periodo del año anterior, según un análisis del Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional (UNA).
Aunque la cifra sigue siendo la segunda más alta de la última década, el descenso refleja señales de alerta en sectores clave para la economía costarricense.
El régimen de zonas francas, que concentró más de la mitad de la inversión total (53,2%), registró una caída interanual del 23,3%, equivalente a $360 millones menos. También se redujo la entrada de capital en turismo y servicios financieros.
En contraste, el régimen definitivo mostró un desempeño positivo, con un aumento de $282,3 millones. El sector inmobiliario y el de perfeccionamiento activo de igual forma mostraron incrementos moderados.
El informe destaca que, pese al contexto internacional complejo, los efectos de las tensiones geopolíticas y comerciales, así como la política arancelaria de Estados Unidos, aún no se reflejan con claridad en la economía nacional.
Las exportaciones acumuladas a agosto crecieron un 16% interanual, y las ventas hacia EE.UU. aumentaron un 22%, según datos de PROCOMER. Además, la reinversión de utilidades por parte de empresas extranjeras instaladas en Costa Rica creció un 13,9% interanual, equivalente a $283,6 millones adicionales durante el primer semestre.
Sin embargo, el cierre gradual de la planta de Intel y el traslado de operaciones de Qorvo hacia Asia podrían afectar las exportaciones en los próximos meses. A ello se suman riesgos estructurales internos como la baja inversión en educación, el deterioro de la infraestructura y la escasez de mano de obra calificada; según ManpowerGroup, el 71% de los empleadores reporta dificultades para cubrir vacantes.
Además, la apreciación del colón encarece los costos para el sector exportador, incluido el turismo, y aumenta los gastos operativos de las multinacionales.
Desde el OES-UNA se enfatiza la urgencia de acelerar la diversificación productiva y aplicar políticas que fortalezcan la competitividad y fomenten un crecimiento más inclusivo y equitativo.