Enviar
Intrigante pelea intelectual

• Actuaciones espléndidas enriquecen un drama intrigante, acerca de política y periodismo.

Frost/Nixon: La entrevista del escándalo
(Frost/Nixon)
Dirección: Ron Howard. Reparto: Frank Langella, Michael Sheen, Sam Rockwell, Kevin Bacon. Duración: 2:02. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 8

En agosto de 1974, arrastrado por un caso de corrupción sin precedentes, Richard M. Nixon se convirtió en el único Presidente de Estados Unidos quien se vio obligado a renunciar a su puesto. Pocos meses después, el británico David Frost, anfitrión de populares programas televisivos, le ofreció a Nixon la suma-récord de $600 mil, para participar en una serie de cuatro entrevistas exclusivas.
El proyecto se concretó tres años más tarde, cuando el ex mandatario y el presentador se enfrentaron ante las cámaras, como en un cuadrilátero. Fue una especie de pelea intelectual en cuatro asaltos: Frost quería montar el juicio que Nixon nunca recibió, llevándolo a confesar sus culpas. Su interlocutor, en cambio, esperaba poder aclarar su punto de vista y quizá limpiar su reputación.
En las manos expertas del director Ron Howard, un argumento de origen teatral y potencialmente tedioso, se transforma en un intrigante drama de suspenso, que atrapa la atención de principio a fin. Como ya lo había hecho en “Apolo 13” (1995), Howard logra cautivar hasta quienes conocen bien la historia y su desenlace, mediante un brillante control de los actores y un uso eficiente de la cámara. En este sentido, es invaluable el aporte del fotógrafo Salvatore Totino, siempre atento a captar los detalles que cuentan. En medio de actuaciones espléndidas, tanto Michael Sheen (Frost) como Frank Langella (Nixon) sobresalen, por su extraordinaria compenetración psicológica. Langella gana el duelo histriónico, quizá por el carácter más complejo de su papel.
En términos generales, el retrato de Nixon es bastante benevolente. Con la excusa de la objetividad, la película muestra virtudes y defectos del polémico estadista. Ironiza sobre su codicia y arrogancia, pero minimiza también el alcance de sus errores. Lo muestra como un hombre triste, derrotado y arrepentido. Cabe preguntarse qué sentido tiene generar respeto y compasión hacia un líder que actuó de manera ilegal, abusó de su poder y causó la muerte de miles de personas con su irresponsable manejo de la Guerra de Vietnam.
Este aspecto discutible es inherente al guion de Peter Morgan, así como lo es el recurso de presentar a varios personajes brindando declaraciones, como en un falso documental. Es un truco narrativo mal explotado, pues debería facilitar la comprensión del relato, mientras que le resta fuerza y fluidez a su desarrollo.
Aún así, “Frost/Nixon: La entrevista del escándalo” es un reto superado con honores. Funciona como espectáculo y convence como propuesta dialéctica, por su capacidad de explorar los lazos entre política y medios de comunicación.
Ver comentarios