Enviar
Icono inoxidable

• Aunque no depara grandes sorpresas, la cuarta aventura de un célebre héroe ofrece mucho para disfrutar

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal
(Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull)
Dirección: Steven Spielberg. Reparto: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Karen Allen. Duración: 2.04. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 7.

En los años 80, los talentos de Steven Spielberg y George Lucas se juntaron para crear un atractivo personaje: el arqueólogo y cazador de tesoros Henry “Indiana” Jones, suma ideal de los héroes individualistas que abundan en la tradición norteamericana. Al protagonizar tres formidables producciones, que sentaron nuevos estándares de excelencia en el género de aventuras, Indiana Jones se convirtió en un icono popular. Ahora, 19 años después de su última incursión cinematográfica, él regresa a la pantalla, encarnado como siempre por el inimitable Harrison Ford. Aunque no depara grandes sorpresas, “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” ofrece mucho para disfrutar.
En 1957, Indiana Jones es capturado por agentes soviéticos y se ve obligado a colaborar con ellos en la búsqueda de un artefacto de origen desconocido. Tras recuperar su libertad en forma aparatosa, Jones conoce a Mutt Williams, un joven motociclista que le pide su ayuda para encontrar una misteriosa antigüedad. Se trata de una calavera de cristal, la cual representa la clave para deducir la ubicación de un lugar legendario: nada menos que la ciudad de El Dorado. Luchando para evadir la persecución de los rusos, Jones y su compañero viajan a Perú, donde realizan un impactante descubrimiento.
De manera bastante convencional, el guion de David Koepp maneja un concepto conocido, según el cual nuestro planeta, en diferentes épocas, recibió la visita de seres extraterrestres. Por lo demás, el argumento nunca se sale del patrón narrativo establecido por los capítulos anteriores. La intriga es un pretexto para mostrar complejas secuencias de acción, con peleas dinámicas y persecuciones atarantadas que no dejan al espectador ni tiempo para respirar.
La gran limitación de la cinta consiste precisamente en su falta de novedades: casi todo lo que se observa aquí, es una variación de algo que Spielberg ya experimentó en el pasado. La única intuición realmente genial es la escena en la cual el protagonista se encuentra en el desierto de Nevada y llega a un pueblito, que resulta ser el sitio de un inminente experimento nuclear.
Sin importar la edad, Harrison Ford retoma con mucho aplomo un rol que le calza como anillo al dedo, demostrando que su carisma sigue intacto. Los otros intérpretes se desempeñan con solvencia, destacando las intervenciones de Shia LaBeouf, el veterano John Hurt y una villana de primera, Cate Blanchett.
Técnicamente impecable, “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” concreta dos horas de puro divertimiento cinéfilo. Es quizá la entrega más floja de la saga, y aún así, proporciona un pasatiempo irresistible.


Ver comentarios