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TRADICIONES
Huevos de Pascua ganan adeptos

La tradición los asocia con el renacimiento de la vida, y se considera que cuantos más se coman, mejor suerte se tendrá el resto del año

La tradición de los huevos y conejos de Pascua, sinónimo de renacimiento y fertilidad, gana adeptos en todo el mundo, para alegría de los niños.
Gran cantidad de costumbres paganas, que celebraban el retorno de la primavera (en el hemisferio norte), se introdujeron en la Pascua. “El huevo es el emblema de la vida que germina al comienzo de la primavera”, según la Enciclopedia Católica.
Regalar huevos por Pascua es una tradición muy arraigada en países europeos como Alemania, Polonia, Eslovaquia, y Reino Unido, pero también se extiende en América.
En Estados Unidos, solo las dos guerras mundiales y en alguna ocasión el mal tiempo han impedido que niños de todo el país correteen tras los huevos de Pascua por el jardín presidencial, desde que el presidente Rutherford B. Hayes introdujera esta tradición en la Casa Blanca en 1878.
Paraguay también ha importado la costumbre del huevo o la rosca de Pascua, habitual regalo para los padrinos a los que se suele visitar el Domingo de Resurrección.
En Argentina, un grupo de reposteros de la ciudad patagónica de Bariloche, en la provincia del Río Negro, se propone elaborar este año el huevo de Pascua de chocolate más grande del mundo con el fin de hacerse un lugar en los récords Guinness.
En España, las regiones de Cataluña y Valencia son las que tienen más tradición en la elaboración de figuras de chocolate para celebrar la Pascua. Se trata de las monas de Pascua, verdaderas esculturas en chocolate.
En el Reino Unido, la tradición cuenta que el conejo de Semana Santa esconde los huevos de Pascua durante la noche del domingo de Resurrección para que los niños los busquen durante al día siguiente, en un juego que se conoce como la “caza del huevo”.
Especialmente en el Norte de Inglaterra y Escocia, hay juegos como el huevo rodante, que consiste en lanzar los huevos rodando desde la cima de una colina, o la lucha de huevos, en la que los niños chocan unos huevos con los otros para ver cuál aguanta más.
En Austria, país eminentemente católico, se invita a los niños a que busquen en el bosque o en los parques huevos pintados y chocolatinas, después de asistir la familia a la misa dominical.
En Israel, en las casas de la minoría cristiana palestina se cuecen huevos en los días previos al Domingo de Pascua para pintarlos con colores o dibujar conejos o diseños.
Los huevos se comen cocidos el domingo, en un banquete con gran presencia de dulces en celebración de la resurrección de Cristo.

Redacción Internacional / EFE



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