Franklin Chang continúa su aventura
El científico y astronauta costarricense Franklin Chang espera lanzar el tercer libro de su biografía pronto. Cortesía Bruce Callow/La República
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ENTREVISTA

Franklin Chang continúa su aventura

El científico y empresario costarricense lanzó la segunda parte de su biografía

El 23 de agosto de 1968 marcó un antes y un después para Franklin Chang: ese día encendió los motores de la nave que lo llevaría a cumplir su sueño, convertirse en científico aeroespacial y astronauta.
Esa extraordinaria odisea en Estados Unidos incluyó lucha, perseverancia y muchas hermosas anécdotas, que el astronauta y empresario costarricense relata en su nuevo libro biográfico “Dream´s Journey”.
Chang conversó con MAGAZINE y dio detalles del texto que está escrito en inglés.

¿Cuál fue la gran motivación que lo ayudó en 1968 a subirse al aeroplano y partir a Estados Unidos?

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Había planeado ese paso prácticamente toda mi vida, pero cuando llegó el momento de tomarlo, vacilé. Sin embargo, anticipando mi titubeo, yo mismo me tendí una trampa. Había puesto adrede ya toda la maquinaria en movimiento para que me llevara, a pesar de mi flaqueza de espíritu. No había forma de echarme atrás.

En su libro usted habla sobre las decisiones que hizo de joven para cumplir su sueño, ¿cuál siente que fue la más difícil, cuando ya tenía la oportunidad en sus manos de irse a Estados Unidos?
La decisión más difícil fue la de proceder con el plan, un plan no muy robusto y que muchos consideraban descabellado, de abandonar la seguridad de lo conocido y embarcarme a lo desconocido. Salía de Costa Rica con $50 en el bolsillo y con solo un boleto de ida. Iba con un sueño, pero sin hablar inglés. No tenía una beca, ni los estudios pagos, ni cupo en una universidad. En los Estados Unidos, de seguro, me esperaba una vida dura, incierta y con infinidad de escollos en el camino, y así fue.

Haciendo una retrospectiva y enfocándonos en el libro, ¿cuál considera que fue el mayor reto que enfrentó en Estados Unidos en ese tiempo?
El poder mantener el optimismo de cara a innumerables dificultades que continuamente agotan y debilitan el espíritu y lo hacen a uno cuestionar la empresa que se ha propuesto. Encima está la soledad y el aislamiento de la familia y los fríos del norte definitivamente no ayudan. Hubo ratos donde, si hubiera tenido el boleto de regreso, lo hubiera utilizado, pero mi padre fue muy sabio y no me lo dio, diciéndome que si lo necesitaba, tenía que mandárselo a pedir. En aquellos tiempos sin Internet, eso implicaba meses de espera donde, de todos modos, siempre tenía que resolver la crisis.

En el texto habla de muchas anécdotas, ¿cuál fue esa vivencia particular que tuvo cuidando sus mascotas, unos gatos?
Los gatos en Estados Unidos viven en la casa y se alimentan de comida enlatada que se compra en el supermercado. Pasan la mayor parte de sus vidas durmiendo y, al no hacer ejercicio, se engordan excesivamente y padecen de diabetes, presión alta, y otros males cardiovasculares similares a sus dueños. Tienen además sus propios baños donde hacen sus necesidades y dependen de sus dueños para mantenerlos limpios. No pueden cazar ratones o pájaros, porque las garras se las quitan quirúrgicamente para que no aruñen y no dañen los muebles o las cortinas. Los pobres animales se convierten en objetos para acariciar como juguetes de peluche. Para mí, esto fue un choque cultural al que no me pude acostumbrar.

¿Cómo describiría el momento cuando lo aceptaron en la NASA?
Fue un momento extraordinario que cambió mi vida y dio inicio a una etapa aún más emocionante. Ese será el tema de mi tercer libro.
Mi próximo libro tocará de lleno el tema espacial, mis años en la NASA y mis impresiones como participé en esa gran aventura humana. El espacio ha hecho el mundo más pequeño y nos ha unido, querámoslo o no. Pero el espacio sigue siendo el campo de juego de las naciones poderosas y eso debe cambiar. Tocaré el tema del futuro de la exploración espacial, que debe ser democratizada y accesible a todos los seres humanos. Si lo logramos, transformaremos la vida en nuestro planeta y aseguraremos la supervivencia de nuestra civilización. Si no, seremos una especie sin redundancia planetaria y nuestra supervivencia será incierta.

Carolina Barrantes
[email protected]
@cbarrantesLR

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