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Déficit fiscal sería de solo un 0,9% del PIB
Finanzas públicas con un año positivo

• Gobierno cree haber bajado el pago de la deuda un 7% del PIB en los últimos dos años
• Bienestar podría mantenerse durante 2008

Wilmer Murillo
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La economía costarricense logró cerrar un buen año.
El crecimiento estimado del Producto Interno Bruto (PIB) es de un 7%, el cual es elevado a pesar de ser menor al 8,2% alcanzado el año anterior.
Vistos desde la óptica de las finanzas públicas los logros de 2007 se consideran inmejorables.
Destacan como logros la reducción del desempleo y la pobreza como resultado de un gasto gubernamental focalizado.
Este año las finanzas del Gobierno central mostrarían un déficit financiero de solo un 0,9% del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor de ¢133 mil millones.
Cuando arrancó 2007, el déficit fiscal era equivalente a 2,3% del PIB, unos ¢300 mil millones.
Durante ocho meses del año el flujo de caja ha ido cerrando con un superávit y Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda, prevé que diciembre no sea la excepción.
En diciembre, los gastos de aguinaldos y pagos del principal e intereses de la deuda pública podrían absorber los excedentes fiscales.
Pero en contraste, hay que abonar que en este periodo las empresas pagan el impuesto sobre la renta, de modo que el titular de Hacienda considera que el año podría cerrar muy bien.
Los superávits logrados permitieron además que durante el año se tuviera estabilidad macroeconómica. “El gasto social se vio reflejado en la encuesta de Hogares”, precisó.
La estabilidad permitió por otra parte capitalizar con ¢86 mil millones al Banco Central con lo que a su vez el Ministerio de Hacienda redujo su presencia en el mercado financiero, liberando recursos para el sector privado y haciendo que las tasas de interés continuaran bajando paulatinamente.
Pero aunque ha sido un buen año, el ministro Zúñiga admitió que “tenemos una deuda con la inflación que en parte es explicada por el alza de los precios del petróleo y alimentos importados”.
No obstante esta situación difícil, hacia adelante el funcionario la ve como una oportunidad de que bienes, que por diversas razones se dejaron de producir en el país, vuelvan a ser una fuente de ingresos para campesinos y productores agrícolas, con un adecuado programa para la producción de biocombustibles.
Los recursos ahora logrados han permitido pagar los intereses dejando un sobrante para atender las necesidades de caminos que corresponden al Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI), cubrir alzas en las pensiones no contributivas, comedores escolares, transferencias a las municipalidades y el programa Avancemos, para prolongar la estadía de los jóvenes en los centros de estudio.
Pero alrededor de la sostenibilidad de esta situación surgen varias inquietudes.
En ese sentido, el ministro de Hacienda no ve irrealizable repetir los logros en 2008.
A nivel de presupuesto, los diputados aprobaron un plan de gastos que según el Ministro tiene un déficit implícito de un 0,5% del PIB que podría mantenerse en tanto la economía siga creciendo a un buen ritmo. “El déficit implícito es el proyectado, pero medio punto es casi nada”, señaló.
“Con medio punto implícito del PIB, tengo un enorme margen para moverme, y seguir destinando un 100% de los recursos para el plan Avancemos, girar toda la plata a los municipios, al Ministerio de Educación, destinar ¢20 mil millones extras para la Caja de Seguro Social para que compre medicinas y ¢20 mil millones adicionales para programas de control de tugurios”, agregó.
Durante el proceso de ejecución del presupuesto, normalmente los ingresos tienden a subir o el gasto no se ejecuta plenamente. Es algo que también podría garantizar un buen resultado de las finanzas el año entrante.
Dado que los ingresos usualmente son recalificados por la Contraloría, un manejo parsimonioso de las finanzas y el crecimiento de la economía no hacen complejo para el Ministro poder mantener el año entrante el superávit primario.
Queda, sin embargo, la tarea de ir reduciendo paulatinamente el componente de la deuda. Una ventaja a su favor es que el presupuesto del año entrante está financiando en un 70% con impuestos y un 30% con bonos. En 2006 era mitad y mitad.
En el ínterin, Hacienda ha venido aprovechando la supuesta bonanza para bajar los intereses al tirar el plazo de los bonos a 15 años y de esta forma aflojar las presiones sobre el flujo de caja. “Es algo que permite amortizar más deuda”, señaló.
El jerarca sostiene que la cobija presupuestaria alcanzaría también para seguir capitalizando al Banco Central, para lo cual se alista una ley que ofrece salir a defender en la Asamblea Legislativa.
El instituto emisor ha ido avanzando, por su parte, en reducir sus pérdidas y bajar hasta $81 millones su deuda externa.
Tanto el Banco Central como Hacienda no solo han renovado títulos, también han hecho pagos significativos para amortizar la deuda. “Lo hemos logrado sin problemas gracias a la tranquilidad fiscal existente y que esperamos prolongar un año más”, agrego Zúñiga.
Algunas cosas han cambiado, argumentó Zúñiga. Por ejemplo, el superávit primario que venía haciendo el Gobierno “antes se lo comían los intereses, y eso me dolía porque todo el esfuerzo económico del país se iba al drenaje”.
Por eso el Ministerio de Hacienda se halla comprometido con el superávit primario y bajar el endeudamiento a fin de dar más espacio para construir obras de infraestructura.
El pago de intereses en lo que va del año equivale a una reforma tributaria. En el periodo se han pagado ¢400 mil millones. “Eso es doloroso”, apostilló.
La inversión pública es actualmente de un 2%, en virtud de los logros fiscales, y aunque es baja, lo cierto es que hace solo un año era un 1%.
El país necesita destinar a inversión un 5% del presupuesto pero antes hay que bajar la deuda a fin de liberar para esos menesteres los recursos necesarios.
Para Zúñiga, pagar la deuda sigue afectando y es uno de los círculos perniciosos que hay que cortar. “El año pasado bajamos la deuda un 3,5% del PIB y este año esperamos bajar otro porcentaje igual”, señaló.
Con los organismos internacionales, otro tema macro que es clave, las relaciones son buenas, pero Zúñiga resintió que las calificadoras no hayan reconocido los esfuerzos oficiales para reducir la dolarización, mejorar la supervisión de la banca off shore.
Tampoco han reconocido en forma suficiente la mejora fiscal que se ha traducido en un aumento de la carga tributaria del 1,5% del PIB.
Para el Ministro es un gran avance, pero lamentó que las calificadoras no lo quieran ver. La verdad, dijo, es que reducir la relación de la deuda-PIB, de un 40% a un 35% es generar riqueza para repagar la deuda.
Entre las tareas que a futuro alista el Ministerio figura la reforma fiscal.
También se promoverá un impuesto especial a las propiedades y se robustecerá el TICA.
Al lado se requiere un nuevo código de normas tributarias, la ley de Aduanas, para cerrar portillos a la elusión de impuestos, y un código de derechos y deberes de los contribuyentes a fin de que estos no queden en la indefensión ante el Estado.

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