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Filmeguía 27-9-08

Mario Giacomelli
Para la República

Dueños de la noche
“We Own the Night” (2007) de James Gray. Con Joaquín Phoenix y Eva Mendes. Eficiente drama policiaco, acerca de dos hermanos en lados opuestos de la ley. Aunque plantea una división maniquea entre buenos y malos, el argumento se desarrolla con la intensidad de una tragedia clásica. Hay leves fisuras narrativas, compensadas por actuaciones sobresalientes y un par de secuencias antológicas. Enérgica.

Calificación: 8

¿Cómo sobrevivir a mi ex?
“Forgetting Sarah Marshall” (2008) de Nicholas Stoller. Con Jason Segel y Kristen Bell. Abandonado por su novia, un joven se va de vacaciones para olvidar, pero reencuentra a su ex, con un nuevo amante. Graciosa comedia romántica, que se burla de situaciones potencialmente dolorosas, y lo hace con brío e inteligencia. Sobran los buenos chistes y la diversión abunda, pese al final descontado. Desenvuelta.

Calificación: 7

Lassie
“Lassie” (2005) de Charles Sturridge. Con Peter O'Toole y Samantha Morton. Versión remozada de una célebre novela de Eric Knight, ya llevada al cine en 1943. Describe la odisea de una perra de raza collie, quien viaja de Escocia a Inglaterra, para volver a su casa. Es un bonito cuento infantil, sobre el valor de la solidaridad. Se deja disfrutar, más allá de su naturaleza consabida y predecible. Concienzuda.

Calificación: 6.

Búsqueda implacable
“Taken” (2008) de Pierre Morel. Con Liam Neeson y Maggie Grace. Ex agente de la CIA viaja a Francia en busca de su hija, secuestrada por maleantes albaneses. He aquí un excelente actor, desperdiciado en una producción francesa al peor estilo “gringo”. Su fondo es cínico, reaccionario y racista. Justifica la justicia privada y aprueba el uso metódico de la tortura. Técnica aceptable, feo mensaje. Obtusa.

Calificación: 4

Mamma Mia!
“Mamma Mia!” (2008) de Phyllida Lloyd. Con Meryl Streep y Amanda Seyfried. Escuálida rendición de un famoso espectáculo teatral, con música de ABBA. Un mosaico de melodías pueriles, alrededor de una trama sin coherencia ni sentido. Es un triunfo del kitsch (estética del mal gusto), opacado por algunas virtudes esporádicas. Merece figurar entre los peores musicales de todos los tiempos. Decadente.

Calificación: 3
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