Alcohólico es aquel hombre o mujer, no importa la edad que tenga, ni su condición social, ni si es futbolista, que al hacer contacto con cualquier cantidad de alcohol, tiene algún tipo de problema, él y los seres queridos que lo rodean.
Ningún futbolista que calce en esta definición, va a dejar de beber alcohol, sancionado por sus superiores a entrenar con el Alto Rendimiento y recibir una multa económica.
Pasado el susto, regresarán al bar y si tienen problemas cuando beben guaro, les espera un sendero infernal.
Han pasado más de 35 años de la gesta heroica de la Selección en Italia 90 y todavía, una de las figuras estelares de ese equipo, no ha podido dejar el alcohol.
A otro seleccionado nacional, mundialista de Brasil 14, la ingesta de alcohol lo borró del mapa y si existe un club con historiales de alcoholismo en cantidad generosa es el Alajuelense.
Nadie, absolutamente nadie, puede señalar a una persona como alcohólica. Es una decisión total y absolutamente personal.
De manera que archivemos los señalamientos, borremos los videos: quien esté libre de pecado que tire la primera piedra y busquemos soluciones.
Los dirigentes del Alajuelense no son detectives; suponemos que no han dado seguimiento al comportamiento de los futbolistas sancionados en su momento por el escándalo en La California. ¿Dejaron de beber guaro los cuatro jugadores actores del suceso?
¿Alejandro Bran y Kenneth Vargas, tienen antecedentes de indisciplina, que culminan ahora en un nuevo escándalo a lo externo del club?
¿Cómo un futbolista va a beber alcohol hasta las 4 de la mañana, si tiene entrenamiento ese mismo día por la tarde?
¿Es la primera vez que sucede o la edad y fortaleza física, le permiten recuperarse en pocas horas?
El primer paso de los dirigentes de la Liga es reunirse y conversar con los familiares de los futbolistas indisciplinados: padres, esposas, parejas, hermanos, para que se abran y cuenten si estos desagradables eventos son repetitivos. Hablar con honestidad, sin tapujos, como la mejor forma de ayudar a sus seres queridos a salir del embrollo.
Conocida la situación real de cada futbolista y si se comprueban esos problemas con la ingesta de alcohol, los dirigentes manudos deben buscar ayuda de alcohólicos recuperados, para que den testimonio a esos jugadores, que probablemente ya fueron atrapados por la enfermedad del alcoholismo: progresiva, rastrera y mortal.





































