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Europa recuperó el título
Esfuerzo final de los estadounidenses no les alcanzó

Con el norirlandés Graeme McDowell como héroe, conquistando el punto ganador, Europa venció ayer a Estados Unidos 14, 5 a 13,5 en la jornada final de la Copa Ryder, disputada en Gales.
Por fin ayer la lluvia dio tregua a la Ryder, permitiendo a los amantes del golf disfrutar de una inusual final de este torneo, un lunes y en el que Estados Unidos se repuso de un 9,5 – 6,5 y llevó la serie hasta el empate a 13,5, decidiéndose la serie en el último de los partidos individuales en el que McDowell inclinó la balanza hacia los europeos.
Buena parte de los méritos de la remontada estadounidense correspondieron en el campo al joven invitado Ricky Fowler, de 21 años, y a la estrategia de su capitán Corey Pavin. El primero por empatar como si fuese un veterano un partido que tenía perdido con el italiano Francesco Molinari, y el segundo por su magnífica estrategia.
Pavin situó a los veteranos delante, en el último tercio colocó a Tiger y Mickelson, para cerrar con Fowler y Mahan.
Los ingleses Luke Donald e Ian Poulter, al igual que el español Miguel Ángel Jiménez, fueron los únicos que cumplieron al ganar sus respectivos partidos. Los invictos Westwood y Kaymer cayeron sin remisión;
Overton, Tiger Woods, Mickelson y Zach Johnson arrollaron en el último tercio y Fowler se agarró a un empate épico.
Se vino entonces el enfrentamiento McDowell-Mahan y el norirlandés logró embocar un putt fundamental en el 16, que lo puso con ventaja de 2 y dejó a su rival contra la pared, obligado a ganar los dos últimos hoyos para alcanzar al menos el empate; no obstante Mahan se derrumbó en el 17, no encontró el green desde el tee y después dio un ‘chip’ nefasto contra la hierba que apenas movió unos metros la bola. McDowell, de 31 años de edad, era ya el dueño del desenlace en el hoyo 17 y el héroe de la victoria de su equipo de una Copa Ryder que regresa a Europa, tras la derrota hace dos años en territorio estadounidense. Ahora los europeos toman la ventaja con ocho victorias por siete estadounidenses y un empate, en las dieciséis ediciones desde 1979.
Por último, y con respecto a Tiger Woods que, fue llevado a esta Copa por su nombre y no sus últimos méritos, el comentario de la prensa es que la Ryder no le ayudó a salir de su crisis ya que mantuvo un papel secundario en el equipo estadounidense.
Woods está presente en Newport porque su capitán, Corey Pavin, le concedió una invitación. Pero después de su derrota el domingo, la más amarga en un foursome en su carrera en la Copa Ryder, el Tigre se encontró ayer de nuevo relegado al octavo lugar del equipo en la decisiva lucha de los individuales, donde se enfrentó y ganó al debutante italiano Francesco Molinari.
Las dos victorias previas, Woods debe agradecerlas más o menos a la clase de su compañero, Steve Stricker.

Luis Rojas y EFE
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