Lo que comenzó como una idea en el aula de clases, se transformó en una propuesta con propósito social que cruzó fronteras.
Tres estudiantes de la Universidad Fidélitas desarrollaron un peluche terapéutico con tecnología vibratoria para ayudar a niñas y niños a enfrentar situaciones de ansiedad.
El proyecto, denominado Chillwave Toys, no solo fue seleccionado como la mejor iniciativa de emprendimiento en la universidad, sino que representó a Costa Rica en una competencia global organizada por el prestigioso Babson College, en Boston, Estados Unidos.
La iniciativa fue liderada por Larisa Mora, estudiante de Ingeniería en Mecatrónica, quien vio una oportunidad para llevar una tecnología existente a un formato accesible y amigable para la infancia.
“Pensé en una tecnología que ya existía, pero en dispositivos grandes. La idea fue convertirla en algo pequeño, portátil y útil para niños. Siempre he querido ayudar a los más pequeños, y eso fue lo que me impulsó a iniciar este proyecto”, explicó Larisa.
A ella se unieron Eduardo Enrique Vega, también de Ingeniería Mecatrónica, y Maryeri Gómez Hernández, estudiante de Ingeniería en Desarrollo de Software.
Juntos conformaron un equipo interdisciplinario que combinó conocimientos en electrónica, programación y diseño 3D, dando vida a un prototipo funcional en apenas unas semanas.
“Fue un proceso de mucho aprendizaje. Nos dividimos las tareas y aprendimos desde cómo soldar circuitos, hasta programar con Arduino y modelar piezas para impresión 3D. Creamos un peluchito suave y bonito que, al activarse, emite vibraciones relajantes que ayudan a los niños en momentos de ansiedad o estrés”, agregó Eduardo.
El punto de partida fue una competencia interna por medio de la cual la universidad impulsa la innovación estudiantil bajo la Metodología STEM de “aprender haciendo” y que alinea las propuestas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Chillwave Toys fue seleccionado como el proyecto más destacado y ganó el derecho de representar a la universidad y al país en el Babson Collaborative Global Student Challenge 2025.
Este reto internacional reúne a equipos de universidades de todo el mundo para presentar soluciones de emprendimiento con impacto.
El equipo de Fidélitas logró avanzar hasta la ronda de semifinales, marcando un gran precedente al convertirse en la primera representación costarricense en llegar tan lejos en esta competencia.
“La experiencia fue increíble. Más allá del resultado, ganamos habilidades, mentoría y contactos que nos motivan a seguir creyendo en lo que hacemos. Tuvimos la oportunidad de compartir con estudiantes de distintos países y comprobar que en Costa Rica también tenemos el talento y las ideas para cambiar realidades”, aseguró Maryeri.
Además del prototipo funcional, el proyecto logró una alianza con una empresa costarricense para fabricar los peluches de forma local y con materiales sostenibles.
“En la Universidad Fidélitas promovemos una educación que va más allá de lo técnico. Formamos profesionales que piensan en soluciones reales, con impacto social y una clara vocación emprendedora”, enfatizó Stephanie Garita, gerente de Extensión Universitaria de U Fidélitas, quien aseguró que esta experiencia representa la esencia del modelo educativo que impulsa la institución.
La participación en el Babson Collaborative no es un hecho aislado. Fidélitas es la única universidad costarricense que forma parte de esta red global, integrada por 44 instituciones de 31 países.
La alianza con Babson Collaborative for Entrepreneurship Education abre puertas para estudiantes y docentes, y refuerza el compromiso institucional con una formación emprendedora de clase mundial.
“La pertenencia a esta red no solo es un reconocimiento, también es una plataforma para que nuestras ideas lleguen más lejos. Nos conecta con las mejores prácticas y nos permite ofrecer experiencias que transforman vidas”, agregó Garita.
“Desde el inicio, una profesora creyó en la idea y me ayudó a investigar cómo se fabrican peluches y circuitos. Sentimos siempre el respaldo de la universidad para llevar esto al siguiente nivel”, expresó Larisa.
Ahora el equipo planea continuar perfeccionando el producto y explorar oportunidades de comercialización. Su meta es clara: llevar esta solución a más hogares y contribuir al bienestar emocional de la niñez costarricense y del mundo.
“Nos dimos cuenta de que sí se puede emprender desde lo que uno ama. Esa convicción es lo que más nos dejó esta experiencia”, concluyó Maryeri.
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