Estos son los 5 efectos dañinos que tiene una inflación negativa para la economía
Costa Rica contabiliza 27 meses con cifras bajas en este indicador
Aunque a simple vista una inflación negativa no debería ser dañina porque los precios de la canasta básica dejan de subir, lo cierto del caso, es que una deflación marcada como la que experimenta Costa Rica no es buena para la economía en general, según varios expertos consultados por LA REPÚBLICA.
Y es que, Costa Rica reporta 27 meses de tener una inflación negativa y eso podría generar cinco efectos negativos.
Menos consumo porque los salarios están congelados, una caída en el empleo, reducción de la producción, pérdida de competitividad y dudas sobre la credibilidad del Banco Central son las cinco consecuencias de esta inusual condición económica.
Por otro lado, muchos consumidores no perciben un alivio en sus bolsillos, porque los productos que compran no están incluidos en la canasta básica, o bien, porque no bajan de precio, ya que la deflación hace que los precios se mantengan y difícilmente que bajen de precio.
Para julio, el INEC reportó una variación de -0,61% en la inflación, lo que implicó un acumulado de -1,34% en este 2025 para los bienes de la canasta básica.
En ese sentido, la deflación no es sinónimo de estabilidad, sino de estancamiento, afirman los analistas, porque evidencia que los hogares gastan menos, lo que reduce la oferta de productos y afecta la producción de las empresas. Esto convierte al país en menos competitivo y a la política económica en una gestión bajo presión.
“Considero que el Banco Central se ha comprometido con la ciudadanía a mantener una inflación baja y, más bien, debería ser más agresivo, disminuyendo aún más la tasa de política monetaria para que las personas paguen menos por sus créditos y puedan aumentar el consumo. Pero, por el contrario, mantiene intereses altos para que el tipo de cambio se aprecie y es el sector productivo quien paga los platos rotos, con una caída en el precio del dólar del 30% desde junio del 2022 hasta la fecha, haciendo que el país sea caro y poco competitivo”, destacó Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy.
Esta baja inflación, que no se presentaba en los tiempos cuando el país tenía un sistema de minidevaluaciones y la inflación llegaba al 10%, podría tener un efecto en el poder adquisitivo de la gente.
“Aunque muchos consumidores ven un alivio por el no aumento en el nivel de precios, también observan cómo sus salarios no crecen”, explicó Vidal Villalobos, asesor financiero de Grupo Financiero Prival.
Y es que los datos de la inflación se toman como base para hacer los ajustes salariales, tanto para el sector público como privado, y al ser negativa hace que las remuneraciones tampoco suban.
“En un período corto los consumidores pueden percibir una mejora en el poder adquisitivo; sin embargo, conforme los precios de la salud, educación y otros servicios básicos sigan aumentando y contrastan con salarios constantes, esa mejora se va erosionando”, aseguró Adriana Rodríguez, gerente general de Acobo Puesto de Bolsa.
La expectativa que tiene el Banco Central y así lo expresó su presidente, Róger Madrigal, es que para el segundo semestre de 2026 la inflación vuelva al rango meta, que sería de un 2% o 3%.
Sin embargo, para eso deberían disminuir aún más las tasas de política monetaria advierten los analistas.
“La demanda local debe presionar los precios con mejores expectativas de crecimiento y empleo, así como una mejora en los salarios reales. La sobreoferta de dólares que ha tenido el país debe reducirse para que el tipo de cambio aumente y, con ello, la inflación. Esto último también puede verse favorecido por el proceso electoral que vive Costa Rica, en tanto se incrementa la incertidumbre y con ella la demanda de dólares como activo refugio”, explicó Villalobos.
No obstante, este repunte será lento, estiman las proyecciones de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, ya que persisten factores externos como la imposición de un arancel del 15% a todos los productos importados desde Costa Rica por parte de Estados Unidos, así como la alta volatilidad en el precio de los combustibles y algunos alimentos.
Por último, el hecho de no alcanzar la meta de inflación, tal y como se proyecta, genera una pérdida de credibilidad para el Banco Central, ya que los agentes económicos llegan a dudar de las cifras oficiales y tambalea la confianza en la política monetaria, aseguró Yenén Mejías San Lee, economista de la UNA.
Tanto el Banco Central como los economistas aseguran que la metodología utilizada para establecer el rango meta de inflación debe ser modificada, debido a que la credibilidad podría verse comprometida si la inflación se mantiene fuera del rango meta durante un período prolongado.
Los productos que más subieron en los últimos cuatro años, entre junio del 2021 y junio del 2025, según datos de la Universidad Nacional, medidos por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) son:
| Grupo | Porcentaje |
|---|---|
| Alimentos y bebidas no alcohólicas | 19,1% |
| Bebidas alcohólicas y tabaco | 12,1% |
| Prendas de vestir y calzado | -5,3% |
| Alquiler y servicios de la vivienda | 10,5% |
| Artículos para la vivienda y servicio doméstico | 6,2% |
| Salud | 8,1% |
| Transporte | -3,0% |
| Información y comunicación | -4,6% |
| Recreación, deporte y cultura | 6,5% |
| Educación | 11,2% |
| Comidas fuera del hogar y servicios de alojamiento | 17,4% |
| Servicios financieros y seguros | 2,0% |
| Bienes y servicios diversos | 7,9% |
Los efectos de la deflación en la economía serían los siguientes:
Cuando los consumidores anticipan que los precios seguirán bajando, postergan sus compras. Esto reduce la demanda interna y frena el dinamismo comercial.
La caída en la demanda obliga a las empresas a disminuir su producción y sus ingresos. Con menor rentabilidad, se reducen también los incentivos para invertir o expandirse.
La reducción en ventas e inversión conlleva recortes de personal. El desempleo se convierte en una consecuencia directa de la deflación, afectando aún más el consumo.
Los bancos centrales cuentan con más herramientas para controlar la inflación alta que para revertir una inflación negativa. Estimular la economía en un entorno deflacionario requiere medidas más agresivas, cuyos efectos tardan en sentirse.
El índice de inflación sirve de referencia para definir los aumentos salariales. Si la inflación es 0% o negativa, no hay aumentos, a la vez que otros bienes fuera de la canasta básica sí suben de precio y entonces se da una pérdida de poder adquisitivo.
La baja en la inflación ha favorecido rendimientos en colones, pero también genera presiones sobre márgenes de empresas e incertidumbre en las decisiones de inversión y así lo explican los expertos:
Pablo González Sánchez
Gestor junior de Portafolios
Mercado de Valores
Las inflaciones bajas permiten tener rendimientos reales mayores, por lo que las inversiones en colones se han visto favorecidas por este fenómeno.
Ahora bien, el aporte es marginal, porque no han sido niveles extremadamente bajos de inflación y, más bien, la tendencia fue por algún tiempo al alza.
Con las condiciones actuales, no se observa que la inflación baja responda a situaciones de baja demanda o disminución de la actividad económica, sino más bien al traspaso de precios externos bajos en algunas divisiones clave para el cálculo de la inflación; es por esto que aún no se observan efectos sobre las decisiones de consumo e inversión de las empresas y personas.
En el corto plazo se proyectan movimientos ligeros al alza hasta alcanzar el piso del rango meta hacia finales del 2026, en parte por la persistencia de precios bajos en gasolinas y algunos otros bienes importados que se trasladan a precios internos.
Adriana Rodríguez
Gerente general
Acobo Puesto de Bolsa
La deflación actual es resultado de una combinación de política monetaria restrictiva, una demanda débil y la influencia de precios externos.
Operar y vender en un entorno de precios a la baja reduce los márgenes de ganancias de las empresas, desincentiva la inversión y, eventualmente, puede llevar a recortes y ajustes en las escalas de producción.
Roxana Morales
Economista
Universidad Nacional
Existe una alta incertidumbre respecto a la evolución de la inflación en Costa Rica durante los próximos meses.
En particular, la política comercial de Estados Unidos podría tener efectos tanto sobre la inflación en ese país como a nivel internacional.
Si los precios en Estados Unidos aumentan significativamente, los productos que Costa Rica importa desde ese país podrían volverse más costosos, lo que ejercería presión sobre el nivel general de precios a nivel interno. Adicionalmente, si como consecuencia de dicha política comercial se reduce la entrada de divisas a Costa Rica, podría producirse un aumento en el tipo de cambio (depreciación del colón), lo que encarecería aún más los bienes y servicios importados.
Vidal Villalobos
Asesor financiero
Grupo Financiero Prival
El golpe de la inflación en la economía depende del sector y del propio producto o servicio que se ofrezca.
Quienes demandan insumos locales y venden en el mercado interno han visto una disminución en los precios; pero para quienes importan insumos para vender tanto en el mercado local como en el externo, la situación es adversa, porque estos insumos pueden llegar a mayores precios y no los pueden trasladar al consumidor final, ya que perderían competitividad.