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“Estamos compitiendo con Managua para ver si somos la capital más fea”
Oscar Arias, ex presidente analizó por qué se debe rescatar arquitectónicamente San José

Antes de dejar la silla presidencial por segunda vez, en un acto que desató un revuelo mediático, Oscar Arias Sánchez inauguró la placa en el sitio donde se construiría la nueva Casa Presidencial, y cerca de allí adelantó la compra de los terrenos donde se podría reubicar la Asamblea Legislativa.
Lo que no se mencionó en ese momento es que la iniciativa del mandatario estuvo lejos de ser arbitraria o antojadiza, pertenece a un plan que desde 1955 vislumbra concentrar los poderes de la República en el centro de la capital. A este proyecto se le llamó Centro Cívico Nacional.
Pese a los ataques, aun hoy el ex presidente Arias defiende su convicción y profundiza en la primera entrevista concedida luego de dejar el poder, por qué como sociedad “tenemos la obligación de pensar en grande y hacer algo por nuestra capital” para rescatarla.

¿Por qué es tan importante rescatar la idea del Centro Cívico Nacional?

Ningún país que se aprecie a sí mismo y que tenga un sentido de su historia, puede prescindir de tener un Centro Cívico en su capital, donde se ubiquen un parlamento y la casa del jefe de Estado.
En Costa Rica ya tenemos al Tribunal Supremo de Elecciones y la Corte Suprema de Justicia, en esa parte de San José, donde se encuentra hoy la Asamblea Legislativa y donde estuvo la Casa Presidencial.
Yo viví con don Pepe y don Daniel Oduber como Ministro de Planificación en ambas ocasiones, los impulsos que se le dieron a la idea de crear el Centro Cívico; el ideólogo de todo esto fue don Eduardo Jenkins, arquitecto urbanista que desde el INVU soñó con gran ilusión la construcción de ese proyecto.
El tenía una gran sensibilidad, era un profesional distinguido en arquitectura, pero también escribía cosas muy bellas; yo conversé muchas veces con él y en la primera presidencia, pude hacer la Plaza de la Democracia. Ahora, con los recursos que tuvimos, que no fueron muy abundantes, invertimos en la Biblioteca Nacional, invertimos en arreglar La Aduana y dejamos listos los dos proyectos.
Con Antonio Pacheco, por un lado, para construir la Asamblea Legislativa en unos lotes cercanos al Parque Nacional.
En el caso de la Casa Presidencial, ya tenemos ahí los terrenos, lo único que se necesita es el banderazo de salida y yo todavía no entiendo por qué no se ha dado.
La verdad es que, casualmente en esta etapa que estamos, deseando superar la crisis que nos ha impactado fuertemente, etapa de reactivación de la economía nacional, el sector construcción juega un papel vital. Yo me he reunido con miembros de la Cámara de la Construcción y me dicen que francamente ellos tampoco entienden por qué no se inicia la construcción de la Casa Presidencial si ya está el financiamiento.

¿Por qué defiende la construcción de edificios arquitectónicamente emblemáticos? ¿Qué conexión genera eso entre el pueblo y el poder democrático?

Hay una enorme contradicción, la democracia más antigua de América Latina, la más consolidada y sin embargo somos casi el único país que no tiene edificios emblemáticos para el Parlamento y para la Casa Presidencial.
Yo siempre tuve en mente que íbamos a construir algo permanente, que no era una ocurrencia, como sucedió en el pasado cuando había que irse para Zapote; por eso le hablé a un grupo muy distinguido de arquitectos, que ha coordinado don Fausto Calderón para hacer un concurso internacional abierto a los mejores arquitectos del mundo.
Lo único que yo lamento, como me lamenté tantas veces durante los cuatro años, es que no me dio el tiempo. Sencillamente los trámites y las dificultades son aquí tan enormes que no pude poner la primera piedra tanto de la Casa Presidencial como de la Asamblea Legislativa, como sí pude con el Estadio Nacional.
Para honrar los sueños e ilusiones de don Pepe, Daniel (Oduber) y Eduardo Jenkins, deberíamos realmente construir estos dos poderes de la República donde tienen que estar.

¿Cómo vencer el cortoplacismo y la eterna urgencia de los políticos actuales para que asuman una posición más de largo plazo sobre los legados que requiere la ciudad?

Bueno, sencillamente no ha sido una prioridad y la verdad es que en un país como el nuestro los recursos son escasos; pero no ha sido una prioridad. Casi todas las instituciones públicas están alquilando edificios, está bien que los ministerios alquilen un edificio, pero que el Parlamento se vaya a un edificio que parece un call center o un hotel... Eso está bien que lo alquilen mientras se construye esta Asamblea Legislativa, por un arquitecto famoso ya sea nacional o extranjero. Pero no como sede permanente.
La Casa Presidencial, sencillamente no hay argumentos en contra, ya está el financiamiento por parte del Banco Centroamericano, los recursos están separados, solamente están esperando que se dé luz verde para comenzar a construir.

¿Estamos a tiempo de poder rescatar esa idea de ciudad ordenada que se pretendía que llegara a ser San José en algún momento?

Yo no sé si ordenada, no creo que esa visión se haya tenido en el pasado. Aquí las calles son demasiado estrechas, casi cualquier capital en América Latina tiene calles amplias que nosotros lamentablemente no tenemos. Ordenada no, sencillamente el aumento de vehículos en los últimos años ha sido de tal magnitud que ya muy pronto vamos a estar como en Bangkok, o Seúl, donde para caminar 500 metros se requieren dos horas.
Por otro lado, yo intenté sacar adelante el tren eléctrico y cuando doña Karla (González, entonces ministra de Obras Públicas y Transporte) y yo manifestamos que había que concesionarlo, pero que el Estado tenía que poner $100 millones, todo el mundo se vino encima diciendo que cómo era eso posible. La verdad es que esa concesión no es viable si el Estado no pone un poco de dinero, porque de otra manera, las tarifas serían sumamente elevadas.
Nosotros nunca podremos descongestionar San José si no tenemos el transporte que un tren eléctrico nos pueda brindar.

¿Cuál es la causa de ese desorden urbano que vive la capital?

Es una ciudad que no se planeó bien; era una pequeña aldea para carretas, con calles sumamente estrechas, con poco espacio verde, excepto La Sabana, por eso yo me preocupé por abrir el espacio a la gente, la Plaza de la Cultura cuando era ministro de Daniel Oduber; el Parque de la Paz, la Plaza de la Democracia, y ahora dos parques nuevos a los que apenas les pude inyectar un poco de plata, toda la plata que pude; pero hay que continuar, los gobiernos venideros deben continuar lo que es el Parque de la Libertad, en Desamparados, y el del Bicentenario que cubre a siete cantones de San José.

¿Será que este desorden de San José refleja un poco la anarquía del tico?

Sencillamente no tuvimos muchos Eduardo Jenkins en el pasado o 100 años atrás. No tuvimos a un Haussmann (Georges-Eugène), quien diseñó París, esa es la pura verdad.

¿Por qué considera importante contar con más áreas verdes en la capital?

Yo les decía a los ministros —cuando le pedí a Jenny Phillips (entonces ministra de Hacienda y actual viceministra)— que debíamos financiar los dos nuevos parques que estábamos creando. Porque la gente rica tiene clubes, tiene el Country Club, Indoor, el Tennis Club; los colegios profesionales tienen sus propios clubes para divertirse, jugar los deportes que les gustan, para llevar los fines de semana a la esposa con los hijos, pero la gente pobre no tiene nada.
La gente pobre debe tener también recreación y este Parque del Bicentenario se lo va a permitir a siete cantones y el de Patarrá, por lo menos a 600 mil personas.

Usted ha sido muy criticado por defender la idea de un Centro Cívico, ¿qué le da la convicción para todavía en este momento hacerles un llamado a los políticos para que entiendan la importancia de este proyecto?

Estamos compitiendo con Managua para ver si somos la capital más fea de Centroamérica, creo que tenemos la obligación de pensar en grande y hacer algo por nuestra ciudad capital. Esta es una preocupación de muchos arquitectos, el San José posible de Bruno Stagno; el alcalde actual, Johnny Araya se ha preocupado por hacer bulevares y en esto coinciden yo creo que todos los urbanistas del país. Pero como usted sabe muy bien, otras cosas han tenido prioridad, digamos la salud, la construcción de hospitales, clínicas en todo el país, Ebais, Cen-Cinai, educación; pero construir un San José más bello no ha sido una prioridad para la clase política de este país.

Luis Alberto Muñoz
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