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Comida ética
COLUMNA EPICUREA



En un viaje casi cósmico a la Isla del Coco, entré a la insaciable realidad depredadora del ser humano por la vía de la validación presencial.
Es un hecho: a pesar de que pescadores no tendrán pronto nada que pescar, dado que la tecnología y métodos de pesca son más eficientes que la capacidad de los peces de reproducirse, ellos siguen pescando. ¿Increíble verdad?
Y en el caso patético del atún (entre otros muchos), el negocio es claramente un asunto de corto plazo, ya que el dinero que los mercados pagan hoy por un atún es exorbitante, lo que justifica su pesca, aunque estemos en el borde de la extinción.
Esto me lleva a analizar el otro lado de la cadena y el comportamiento del ser humano, y llegar a la conclusión de que las motivaciones para comer pueden ser de diferente tipo: hedonista (por placer), aunque sepa que se está terminando la especie a pasos tan abrumadores que quizás nuestros nietos no lleguen a conocerla. Por necesidad: cuando la vida del hombre justifica cualquier acto para poder sobrevivir, o por ignorancia, comprar una lata de atún porque simplemente me gusta o sencillamente mi presupuesto me da para otra cosa del mismo precio, pero escojo el atún por fácil de preparar y no conozco el efecto de mi acto.
El asunto está así: ya no existen las manchas de atún que antes existían y los pocos sitios (en el mundo) incluyen a la Isla del Coco, y desde luego estamos hablando de la zona protegida de ese maravilloso Parque Nacional.
El atún es una especie pelágica, es decir, viaja grandes distancias, migra, recorre los mares de varios continentes, por lo tanto, me quedo pensando la explicación de la explicación de las compañías de la industria del atún de que el atún que adquieren de sus proveedores los pescadores es sacado en aguas abiertas y que entonces “no hay pecado”… pues están pescando en aguas abiertas y no en áreas protegidas (¿será que de algo me estoy perdiendo y necesito una explicación?).
Nos están hiriendo de muerte y me incluyo, no como pez, sino como ser humano, pues el solo pensar que mis hijos puedan ser afectados ¡obviamente hace más clara la herida! Las industrias, como cualquier empresa, buscarán aumentar sus niveles de venta, como cualquier empresa, buscarán ampliar sus mercados, los pescadores mejoran sus técnicas para pescar más cantidades de lo poco que queda y nosotros seguiremos consumiendo como si fuera eterno…
Los mares del mundo y la Isla del Coco se encuentran en estado de sitio permanente, las redes ilegales de 12 millas de largo son soltadas para que viajen a través de la zona marítima del parque con anzuelos cada 5 metros arrasando con todo y siendo recogidas al otro lado una vez que salen.
¿Podremos tranquilamente degustar un filete de atún cuando conocemos estas realidades? ¡Lo siento, yo ya no podré hacerlo sin pensar en mis hijos!
Es un asunto ético y ejerceré mi poder de compra. ¡Buen provecho y hasta la próxima semana!
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