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Entre pañales y reuniones
La ansiedad por convertirse en madre trabajadora puede generar un estrés adicional, aprenda a suavizar la transición

Gabriela Morúa
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Una nueva etapa de la vida empieza, y junto con esta maravillosa experiencia del primer hijo la incertidumbre de lo que vendrá. Las preocupaciones de una pareja que trabaja y ama lo que hace, llegan a formalizarse conforme se acerca el gran día. Desde quién cuidará a mi bebé cuando regrese a trabajar, hasta cómo trabajaré a través del cansancio.
“Lo más importante es ver este cambio como un proyecto, antes de que nazca, se requiere una adecuada planificación. Primero se deben definir prioridades, segundo el trabajo en equipo, delegar funciones tanto en casa con mi compañero como en el trabajo para que mis colaboradores aprendan a ser funcionales sin mí.
Además se debe establecer una red de apoyo, un grupo de mujeres que haya pasado por lo mismo, los relatos ayudan”, aconseja la psicóloga Evelyn Rodríguez
Buscar el balance se convierte en la prioridad del nuevo estilo de vida, y por ello debe demarcar bien el tiempo de trabajo y el tiempo en la casa, es indispensable no mezclar ninguno de los dos. Para sentirse productiva tanto en la casa, como en la oficina.
Pero antes de regresar, aconsejan los expertos, es necesario unos 15 ó 22 días antes dejar al bebé con aquella persona que lo cuidará y poder tener tiempo a solas. “Siempre se debe recordar que es necesario buscar tiempo personal —ya que lo más importante no será ni el trabajo ni mi bebé, lo más importante seré yo”, añade Rodríguez.
Lo anterior en vista de que pueden aflorar altos niveles de emociones, y se necesita tiempo para analizar los cambios por los que se ha pasado, no se deben tomar decisiones a la ligera ni sentirse culpable por el hecho de que retomará a su vida laboral, aunque sea más fácil decirlo que hacerlo.





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