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Débiles vínculos entre sectores productivos y el mercado laboral frenan crecimiento
Empleos de calidad son insuficientes en el istmo

• Estado de la Región revela grandes desigualdades entre países centroamericanos y a lo interno de cada nación

Wilmer Murillo
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Pese a algunos avances, Centroamérica cuenta con una fuerza laboral poco calificada, en tanto que son débiles los vínculos entre los sectores productivos y el mercado laboral.
En ese sentido, persisten problemas como el predominio del empleo de baja calidad y una estructura productiva poco diversificada.
Durante el último quinquenio, la región registró un crecimiento del empleo formal, mejoró el perfil educativo de la fuerza de trabajo y fortaleció la inspección laboral, pero en forma insuficiente.
Así se desprende del último análisis efectuado por el Informe Estado de la Región 2008, dado a conocer ayer.
“Si la región quiere mejorar la competitividad debe contar con recursos humanos más calificados, pero también requiere impulsar nuevos proyectos productivos para la generación de empleo de calidad”, afirmó Alberto Mora, coordinador del Informe.
De acuerdo con las encuestas de hogares, en 2006 —los datos más actualizados que existen— casi un 39% de la población trabajadora de la región no había completado la educación primaria y un 19% tenía ese como su nivel educativo máximo.
Costa Rica y Panamá muestran una posición más favorable, pues los trabajadores que no han logrado finalizar la primaria no superan el 15%. El Salvador y Nicaragua se encuentran en una posición intermedia, con cerca de un 37% de su fuerza de trabajo en esa condición, mientras que Guatemala y Honduras presentan el mayor rezago (más del 40% y 50%, respectivamente).
En Guatemala cerca de una cuarta parte de fuerza de trabajo carece de educación y un 30% cuenta con primaria incompleta. En Honduras, aunque la proporción de personas sin educación es menor (14%), el 28% tiene primaria incompleta como su nivel educativo máximo.
Tan solo el 12% de la fuerza de trabajo del istmo en 2006 contaba con educación universitaria.
Nuevamente en este caso persisten importantes brechas entre los países, pues mientras que en Nicaragua y Honduras las personas con nivel educativo superior era de un 7%, en Costa Rica y Panamá la población en esa condición fue de un 22%.
Al menos una cuarta parte de los ocupados en Guatemala, Honduras y Nicaragua cuenta con seguro social.
Costa Rica y Panamá cuentan con sistemas de seguridad social más avanzados y además han logrado incorporar a la población no asalariada mediante mecanismos de aseguramiento voluntario o grupal.
Si bien es cierto que las posibilidades de inserción laboral aumentan con mayor educación, en Centroamérica se da una paradoja. Los más afectados por el desempleo son los más educados (excepto en Costa Rica y El Salvador), cuyas tasas de desempleo son de un 1% a un 3% mayores que la tasa regional.
Asimismo, el desempleo afecta más a las mujeres.
Además de la mano de obra poco calificada, altos niveles de pobreza y de población emigrante, un ambiente degradado y débiles estados de derecho siguen acechando, dijo Miguel Gutiérrez Saxe, director del programa Estado de la Región.
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