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Elecciones y defensa de la democracia

Vladimir de la Cruz vladimirdelacruz@hotmail.com | Miércoles 30 enero, 2013


El otro reto que enfrentan ahora candidatos como Johnny y aspirantes en otros partidos es la guerra mediática contra ellos en medios de comunicación alternativos y redes sociales


Pizarrón

Elecciones y defensa de la democracia

Prácticamente se cerró el plazo de inscripción de partidos políticos para la campaña electoral del 2014. Están en su etapa final los que lograron realizar los trámites legales establecidos, concretando sus asambleas cantonales, provinciales y nacionales, según sean partidos provinciales y nacionales.
A partir del viernes 1 de febrero sabremos con certeza cuantos partidos son a nivel nacional y cuantos a nivel provincial y como se distribuyen por provincias.
Hasta ahora sabemos de un candidato nacional cierto y único, Johnny Araya Monge, del Partido Liberación Nacional (PLN), quien camina solo hasta mayo por lo menos, fecha en que algunos de los partidos nacionales estarán determinando sus posibles candidatos.
Los partidos que lo enfrentan parecen hoy un bazar político de diversas mercancías en promoción y venta, y algunas mercancías pasándose de tiendas o de bazares donde pueden tener mejores postores de compra.
El reto que sigue al 1 de febrero es definir esos candidatos, y al menor tiempo posible. Así cada partido tendrá su propio candidato, base también de cualquier posible coalición que quisiera hacerse.
Sin candidatos no hay coaliciones, puesto que si estas fracasaran a estos partidos no les daría tiempo de postular sus candidatos, habrían perdido tiempo electoral que solo abonaría en favor de Johnny Araya y del PLN, y la idea de una coalición opositora al PLN se disiparía en fortalecimiento de dicho partido.
El otro reto que enfrentan ahora candidatos como Johnny y los que se mencionen como aspirantes en otros partidos es la guerra mediática contra ellos en medios de comunicación alternativos y redes sociales, donde personajes se autorrepresentan como parte del escenario político en la forma de bandoleros políticos, y como ocasionales guerrilleros sin banderas políticas, disparándoles a todos por igual, con diversas intensidades, insultos, improperios, calumnias, difamaciones que es su lenguaje típico, que los mide en toda su estatura.
El bandolerismo político costarricense ha creado su propia comarca donde habitan sus propios congéneres, aislados a veces entre sí, coordinados a veces, identificados con la destrucción general de los valores políticos nacionales, de la representatividad política, de la democracia misma, de los partidos políticos, de los dirigentes políticos, de todos los políticos en general, creando desilusión en la democracia y en los procesos electorales, creando desconfianza política en las instituciones democráticas, contribuyendo tal vez sin tener conciencia de ello, de formas autoritarias y antidemocráticas donde ellos serían los primeros perdedores, provocando baja estima en cada persona y votantes, quitándole a la gente la esperanza y los sueños de poder cambiar.
Los partidos políticos en la campaña electoral del 2014 tienen que luchar contra estos monstruos antidemocráticos, que no tienen propuestas alternativas a los problemas nacionales, ni soluciones posibles a los problemas que enfrenta la institucionalidad costarricense.
A estos bandoleros políticos, de oficio tramoyista, encargados de hacer enredos, embustes y trampas políticas, hay que enfrentarlos con la democracia.

Vladimir de la Cruz

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