París Saint Germain, aplastó 5-0 al Internazionale y conquistó la Champions, practicando, al mejor estilo de la “Naranja Mecánica” de Johan Cruyff, un fútbol total.
La máquina parisina, construida con mucho trabajo por su técnico Luis Enrique, quien sentenció que el PSG sería un mejor equipo sin Kylian Mbappé, le pasó por encima a uno de los mejores clubes de Europa, que forma en su retaguardia con tres defensores de la selección italiana: Acerbi, Bastoni y Di Marco.
Apenas en el minuto 12, Hakimi, lateral derecho del PSG abre la cuenta, anotando en posición de centro delantero.
¿Qué estaba haciendo ahí?
Fútbol total, jugadores polifuncionales, inteligentes, explosivos, veloces, van a todas, presionan, asfixian y brillan con el balón en su poder.
Los franceses jugaron un partido perfecto.
¡Rescatemos lecciones!
En nuestro futbolito de quinto mundo, entre defensas y mediocampistas, balón en pie, se hacen pases entre ellos interminables. El carrilero se la da al volante, éste atrasa al central, el central abre al defensa izquierdo que se la da al otro volante: siete, nueve, doce pases horizontales o para atrás que lógicamente no conducen a nada.
De los cinco goles que le clavaron al Inter, tres se gestaron en servicios magistrales de los volantes: Vitinha, Fabián Ruiz, Neves e incluso el defensa Pacho a sus puntas Doué (dos goles) y el Maradona de Georgia, Kvaratskhelia (exnapolitano).
Esta acción es clave en el fútbol moderno y nada tiene que ver con tácticas. Simple y llanamente que futbolistas de alto nivel, toman la pelota y en segundos la lanzan con precisión a delanteros que la reciben con ventaja. Cuando el balón llega a sus pies, ya el defensor que los marca queda en desventaja. Es superado por el servicio magistral y exacto del mediocampista rival.
Esta jugada que es simple, recibir el balón y pasarlo a la ofensiva con ventaja, desapareció del fútbol de Costa Rica con el retiro de Wilmer López y Walter Centeno y retrata claramente, la mediocridad y falta de capacidad de nuestros futbolistas creativos, constructores, gestores de fútbol ofensivo. La Selección Nacional no tiene en su medio campo futbolistas creativos.
No pretendemos un Vitinha o un Tony Kross, pero, abandonen ese rosario de “pasecitos” horizontales en retaguardia y anímense a gestar fútbol ofensivo con pases largos inteligentes.
¿Habrá aprendido Miguel Herrera alguna lección de esta final de Champions?





































