Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 6 Junio, 2018

Pizarrón

El plebiscito de Nosara

Se acaba de realizar, el pasado domingo 3 de junio, un plebiscito en el cantón de Nosara, con la finalidad de independizarse administrativamente de la Municipalidad de Nicoya, de manera que Nosara pudiera recaudar y administrar sus propios ingresos, mediante el cobro de impuestos y multas, lo que haría a través de la creación de un Concejo Municipal de Distrito.

Desde 2014 se viene planteando esta situación, por iniciativa de la Asociación de Desarrollo Integral de Nosara, de conformidad a las múltiples necesidades que tiene esta comunidad de la Península de Nicoya.



La votación que se requiere para este tipo de consultas municipales no es tan alta. Pero necesita voluntad política, capacidad organizativa y capacidad movilizadora par lograrla.

En la consulta del domingo pasado, como lo fue parecido en el cantón de Paraíso de Cartago, el movimiento orientado a lograr el SÍ, no alcanzó los votos suficientes para lograr su objetivo, y haber convertido, en este caso a Nosara, en el noveno Concejo Municipal de Distrito del país, sumándose a los de Cóbano, Lepanto, Paquera y Monte Verde, del cantón de Puntarenas, al de Colorado de Abangares en Guanacaste, al de Peñas Blancas en San Ramón de Alajuela y a los de Cervantes de Alvarado y de Tucurrique de Turrialba, ambos de Cartago.

Los plebiscitos y referéndums están establecidos como figuras político electorales que los ciudadanos pueden instrumentar, a nivel cantonal, con más facilidad que a nivel nacional. Incluso tienen la capacidad de convocarse para destituir, para revocar a los alcaldes, derecho de revocatoria que no existe a nivel nacional. Sin embargo, como prácticas de control político, no se acostumbra hacerlos.

¿Cuál es la razón de que no se instrumentalicen más periódicamente como parte de la movilización política ciudadana? ¿Cuál es la razón para que en los niveles de participación directa política de los ciudadanos no se convoquen más a menudo?

Me parece que no es suficiente la existencia de estos mecanismos de control político de los ciudadanos, sobre sus gobiernos y autoridades locales, para que se ejerciten. No es suficiente la declaración y el establecimiento del derecho de consulta popular y de revocatoria de mandato para que se instrumentalice. Se necesitan cultura y educación política, se necesitan cultura y educación cívica ciudadana más sólida. Se necesita mayor nivel de participación y movilización política, de los partidos políticos, a escala cantonal, para que estos instrumentos puedan ir calando en la conciencia y en práctica de la vida cantonal.

Cuando una Asociación, como en este caso de Nosara, o un grupo de vecinos, con participación del Concejo Municipal, como fue el caso de Paraíso de Cartago, impulsan estos movimientos, al margen de los partidos políticos cantonales, y de los partidos políticos que tienen representación en los concejos municipales, se debilitan mucho en sus posibilidades, salvo que fueran movimientos que por su naturaleza sobrepasan a los mismos partidos políticos y fuerzas políticas de las comunidades.

Los partidos políticos que actúan a nivel municipal, aun aquellos de carácter provincial o nacional, que en este nivel existen, pareciera que les da miedo desarrollar la participación ciudadana de las consultas populares. Y cuando estas consultas son convocadas tampoco se les ve participar de manera directa en una u otro dirección de la consulta, de manera que las consultas populares pareciera que se dan al margen de la vida misma de estas comunidades.

En el caso de Paraíso de Cartago, me pareció a mí, que hubo exceso de confianza en la convocatoria y en la movilización, se estudió poco el escenario del día de la votación que tenía un importante partido de fútbol, que sería retrasmitido en la tarde del día de votación, y que sin lugar a dudas sería un factor de desmovilización electoral, como sucedió. Del mismo modo no se activó intensamente la agitación a favor del SÍ y se despreció la participación en medios de comunicación para elevar el estado de conciencia a favor de la lucha para la que había sido convocada la consulta popular. Me parece que en Nosara sucedió algo parecido.

Los partidos políticos, todos, en general, los nacionales, los provinciales y los cantonales, deben revisar muy bien sus objetivos de existencia, de lucha política electoral y sus objetivos de gobiernos municipales, así como los de representación diputadil y de Gobierno nacional, a efecto de aprovechar más estas posibilidades que ofrece la democracia participativa directa de convocatoria de consultas populares. De lo contrario no serán más que derechos existentes en el papel.

Si del resultado de las elecciones nacionales se pudiera derivar una crisis en la existencia y organización de los partidos, que han venido siendo desplazados de las instancias gubernativas, y de representación popular, con mayor urgencia deben atenderse estos elementos internos de los partidos para enfrentar las próximas elecciones municipales de febrero de 2020, de las que estamos ya a 17 meses del inicio de su proceso electoral.

La democracia política se ejercita y se fortalece en procesos electorales, en el control político de las autoridades, en la rendición de cuentas de esas mismas autoridades que están obligadas a dar, y en la posibilidad de cambiar las autoridades, cuando son convocados los procesos electorales con ese propósito.

En las elecciones municipales, de los 82 cantones, que se avecinan, las autoridades gubernativas de cada cantón pueden reelegirse. A nivel municipal se permite la reelección continua de todos sus funcionarios.

Las próximas elecciones estarán marcadas por el cambio en la presencia política partidaria que se dio en las elecciones nacionales recién pasadas. Aquí cada elección es independiente, con su propia agenda y atendiendo sus propios y específicos problemas cantonales. Todos los partidos que hoy tienen control de las municipalidades están cuestionados en su poder de gobierno. En esta dirección no se siente desde ahora ninguna acción político electoral que oriente en estos 17 meses que faltan para iniciar las 82 campañas electorales en todos los cantones, por parte de ningún partido político. Solo se siente el desgano que estos partidos tienen de organizar y movilizar a los ciudadanos y electores en el accionar político. De continuar así, deberíamos ir pensando en modificar la estructura electoral de elección para personalizar más las candidaturas, dar oportunidad para la elección directa e individual de candidatos, y hacerlas más marginales o aparte de los mismos partidos políticos.

Las consultas populares fracasadas en Paraíso y en Nandayure son una buena llamada de atención a todos los partidos políticos, a todas las fuerzas políticas, a todos los ciudadanos interesados en el actuar político. Y, también, en el propio Tribunal Supremo de Elecciones, que pasa muy marginal de estas consultas populares, como si también le interesara que no se realicen ni se convoquen.