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Miércoles, 16 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


El ICE

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 09 noviembre, 2018


Sinceramente

Han pasado cerca de 70 años desde que el ICE pasó de ser una idea y una ambición de unos pocos buenos costarricenses para ser una institución nacional. Han pasado cerca de 70 años desde que Don Elías Quirós y don Alec Murray concibieron para Costa Rica los conceptos que el señor Murray había traído desde Gran Bretaña, donde la socialdemocracia gobernaba con Clement Atlee, y con esfuerzo fueron convenciendo a todos los que podían aprobar el concepto, hasta transformarlo en esa gran institución, pilar de desarrollo social y económico para Costa Rica.

La Colorado Power Company y la American Bond and Share estaban entre las firmas extranjeras que suministraban los servicios eléctricos en aquel momento en el país. En razón de la Segunda Guerra Mundial habían sido sometidas a un control de precios voraz que les había impedido renovarse y traer la modernidad al país. Clement Atlee en la Gran Bretaña había dejado claro que electricidad y telecomunicaciones eran actividades estratégicas para aquel país y para su imperio y que las mismas deberían ser del Estado como instituciones técnicas no políticas. La coyuntura estaba dada en Costa Rica y a partir de aquellos conceptos traídos por don Alec Murray al país y teniendo al Banco Nacional de Costa Rica como pilar de su financiamiento y administración inicial, surgió el proyecto y surgió la institución. Luego vendría la construcción de la Represa Hidroeléctrica de La Garita y el desarrollo de la formidable tarea de don Jorge Manuel Dengo en esa institución.

A lo largo de los últimos 70 años el ICE renovó las instalaciones de distribución eléctrica, sentó las bases de una matriz de energía mayormente hidroeléctrica, logró la electrificación rural, con espíritu de solidaridad abarató artificialmente el consumo eléctrico para los hogares y encareció el de comercio e industrias, creció hasta hacerse una magna institución pública.

No han faltado problemas y muchas de las obras que sucedieron a La Garita, Río Macho y Arenal tuvieron un cumplimiento presupuestario dudoso, sobregirándose en los costos de manera muy seria. Veamos, Hidroeléctrica Pirris fue presupuestada en $479 millones y su costo final fue de $726 millones. La Planta Eléctrica Valle Central se presupuestó en $21,12 millones y terminó costando $53,81 millones. Planta Hidroeléctrica Toro III fue presupuestada en $104 millones y costó finalmente $188 millones. Planta hidroeléctrica Balsa Inferior se presupuestó en $75,39 millones y terminó costando $361 millones. La Planta Hidroeléctrica Reventazón fue presupuestada en $899,6 millones y terminó costando $1.499,76 millones. Las obras se presupuestaron en $1.579,11 millones. Las obras terminaron costando $2.828,57 millones. Los sobregiros fueron de un monto de $1.249,46 millones o sea al tipo de cambio de 634 por dólar: ¢792.157,64 millones. El costo final fue del 179% de las sumas presupuestadas. No fueron en el ICE ni mucho menos precisos en los números y apreciaciones de costo.

Sus subsidiarias, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y Racsa, han enfrentado pérdidas considerables. Muchas personas han atribuido las mismas a cambios tecnológicos y a deficiencias en la administración de las empresas. Claro está, el ICE ha tenido que comprar electricidad de generadores privados sin necesitarlo. En un momento el costo de compra era superior al de la generación del ICE. Ahora el costo de generación del ICE en sus nuevas plantas resulta mayor que el de los generadores privados.

El principio de llevar a la Presidencia Ejecutiva siempre a los mejores hombres y mujeres del país y a la Junta Directiva a un equipo sólido y de visión se fue debilitando poco a poco. Don Elías Quirós Salazar siendo presidente de la Junta Directiva del ICE discrepó en lo fundamental con don Daniel Oduber Quirós por la Ley 4-3 señalando que esta sería la causa de que la política entrara en una institución técnica y que esto terminaría por destruirla. A partir de esa ley nunca volvió a ser presidente de la Junta Directiva aunque siguió siendo director hasta su muerte. Tres días antes de fallecer la Junta Directiva del ICE sesionó en la casa de habitación del señor Quirós Salazar como homenaje a su excepcional contribución a la construcción y desarrollo del ICE. Había sido presidente por años y director hasta su muerte.

El ICE ha enfrentado como todas las empresas grandes dificultades. En estos días la presidente ejecutiva, doña Irene Cañas, anunció que el Proyecto Boruca, recientemente llamado Diquis, se había descartado y que la institución perdería $149 millones por ello. Este año a las pérdidas de los dos anteriores periodos agregará unos ¢314 mil millones de pérdida. No me sería extraño que otros activos e inversiones fracasadas salieran a la luz en el futuro, como ya han salido los sobregiros asombrosos a los costos de construcción de sus últimos proyectos hidroeléctricos.

La institución tecnológica por excelencia ha sido rebasada por los cambios en la tecnología. La institución que agrupó a muchos de los mejores costarricenses a su alrededor para construir ese pilar de la comunidad nacional ha incurrido en fallas humanas, en exceso de costos, en contratación de más personal del necesario y ha cosechado derrotas y malos cálculos en sus proyectos de generación eléctrica recientes.

El ICE estoy convencido que reaccionará a todos estos errores y defectos para resurgir fuerte y seguir siendo motor y no freno para el crecimiento de Costa Rica. Los enemigos del estado empresario preferirían que el ICE dejara de ser una sociedad estatal. Señalan los problemas presentes como la muestra de lo que el estado empresario causa con sus manejos. Los estatistas, que no desean siquiera una revisión de lo actuado ni una rectificación de lo hecho, deberán transar para que los valores institucionales y la fuerza moral de una institución que llenó de orgullo al país vuelva a ser motivación y no desaliento. Los correctivos para rescatar y fortalecer al ICE, por duros que sean, deben ponerse en camino.

Las sociedades cambian, las tecnologías también. Las nacionalizaciones británicas del ayer que inspiraron la fundación del ICE han cambiado de dirección y la privatización ha sustituido la vieja orientación estatista de fines de los años 40 y principios de los años 50. El revisionismo socialdemócrata ha hecho que los objetivos de justicia social, de movilidad social, de equidad, de creación de empresarialismo y no de proletarialización vayan cambiando estrategias y herramientas para mantenerlos en el tiempo. Lo que es, mañana dejará de serlo. Lo que fue ya no es. Todo cambia y hay que seguir el cambio para mantener con vida la institución que ha sido motor costarricense.

El ICE, para continuar su gran labor nacional, debe cambiar, debe ser transparente y no vivir en el secretismo. El ICE debe volver a ser excepcionalmente competitivo para ayudar a Costa Rica a ser más competitiva. El ICE deberá cambiar su estrategia tecnológica para la generación eléctrica sujetando a las fuentes limpias de producción energética a su estructura. Es el momento del sol, ha concluido el ciclo de las grandes represas hidroeléctricas.

Para el ICE mi voto de confianza y mi ferviente deseo de corrección de errores, yerros, omisiones y de progreso continuado como motor de Costa Rica. El país nunca estuvo en función del ICE, el ICE siempre estuvo en función de los costarricenses. Para la presidente ejecutiva mi reconocimiento por su valor.













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