El emprendimiento que nace por un fiasco
Fotos: Shutterstock
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“Todo empezó por una decepción” cuenta Erika Corrales.

Ella acostumbraba comprar a veces su postre preferido, un “cheesecake” de maracuyá para compartir con la familia.

“Pero un día, al llegar a casa me decepcioné mucho porque lo que me habían vendido no tenía ni la misma calidad de antes ni una buena presentación.

Decidí ese día empezar a hacer yo misma mi postre favorito”, dice Erika

Quedó tan bueno su “cheesecake” que le regaló a gente de su  familia para que probaran y ellos mismos le dieron la idea de que lo hiciera para vender porque el producto era muy bueno.

Comenzó entonces a probar que pasaría haciendo ese postre para la familia, amigos y gente del barrio.

“Se corrió la voz y después las personas me encargaban. Yo sacaba fotos a los diversos postres que hacía, y comentaba sobre lo que llamé “los postres de Erika” por “WatsApp” y Facebook y ellos me hacían pedidos”,  explica con entusiasmo esta emprendedora que inicia ahora su negocio de este modo tan original.

Hoy ella piensa que el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) le ayudará con una pequeña inyección de capital, ya que está haciendo todos los trámites para inscripción de su pyme, de la marca, permisos y todo lo necesario para formalizar su negocio.

Corrales ha empezado a elaborar también alfajores, torta chilena y otros postres pero a todos les introduce cambios, sabores y presentaciones diferentes.

Además, aprovechando conocimientos  de su suegra comenzó a producir mayonesa en forma artesanal y mayonesa con chimichurri (estilo argentino) incorporado.

“Mi ilusión es poner una cafetería con venta de postres y algunos otros productos de elaboración artesanal”, dice Erika Corrales.

Como en su caso, muchas otras personas buscan emprender un negocio y aunque han estudiado los diferentes factores que les permiten pensar que tendrán éxito, el capital inicial con que cuentan  no es suficiente.

Así, en ocasiones, la idea de un emprendimiento por buena que haya sido, no pasa de ser una idea, ya que no se logra concretar en una microempresa con posibilidades reales de consolidación y crecimiento.

Es importante, por eso, que las actuales o futuras micropymes y en general los emprendedores, tengan conocimiento de cómo ha evolucionado el SBD, que ahora sí puede otorgarles el crédito blando que necesitan y sin dificultades como podría ser la falta de las garantías u otros requisitos que la banca tradicional pide.

Para eso, y no para otras cosas, fue que nació el SBD, un fondo que otorga préstamos a las micropymes a través de diversos bancos, entes financieros y otros operadores que deseen hacerlo.

En todos esos entes, debe haber siempre una persona encargada especialmente de SBD y es a esa persona a quién debe dirigirse la gente interesada.

Algunos de estos operadores se encuentran incluso ubicados físicamente en diferentes lugares del país y con ello se facilita la atención a muchas personas de la zona que quizás no se hubieran acercado a informarse sobre un posible crédito si hubieran tenido que llegar a la capital para hacerlo.

Volviendo al inicio, ¿cuántas otras personas, al igual que Erika Corrales, pueden tener innovadoras y buenas ideas para montar su propio negocio?

Pero quizás carecen de asesoría para hacer un estudio que les permita analizar la posible rentabilidad del mismo, o no cuentan con el capital inicial, por poco que sea, para convertir en realidad su sueño.

Todas esas personas pueden acercarse ahora a la Banca para el Desarrollo, ya que esta trabaja de la mano también con instituciones como el INA,  que brindan asesorías, apoyo técnico y seguimiento a los emprendimientos para asegurar su buen funcionamiento y con ello su éxito.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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