A los Yankees de Nueva York se les ama o se les odia. Con los Bombarderos del Bronx no hay término medio.
El equipo de béisbol más popular en el mundo y cuyos signos externos, especialmente sus gorras las llevan millones de personas de todas las edades, ha ganado 27 títulos de Serie Mundial, seguido a larga distancia por los Cardenales de San Luis con once.
La Serie Mundial que se inicia hoy, duelo entre Dodgers y Azulejos, se ha disputado desde 1903, con excepción de los años 1904 y 1994.
Quien fuera propietario de los Yankees, George Steinbrenner, conocido como “El Jefe”, ya fallecido, multimillonario, nunca tuvo reparos en cada temporada para abrir su billetera y fichar a los mejores beisbolistas del momento.
Construyeron nóminas dominantes, arrasaron con títulos, fueron idolatrados, pero crearon envidia, celos, críticas de fanáticos y dirigentes de otras franquicias y nació la leyenda de “Yankees, el Imperio del Mal”.
Los hijos de “El Jefe”, dueños de los Mulos de Manhattan, más cautos y tacaños para gastar, abrieron espacio para que en la otra acera, se gestara en las últimas seis o cinco temporadas un nuevo “Imperio del Mal”, los Dodgers de Los Ángeles, hoy campeones del mundo.
Se les llama así, como sucedía con los Yankees, gracias a su gran inversión en jugadores de alto calibre, lo que les permite dominar la liga y a menudo genera críticas por crear un desequilibrio competitivo. Este apodo surge de su estrategia de gastar grandes sumas de dinero para formar un equipo formidable, dejando a otros equipos luchando por competir en términos de presupuesto.
Los Dodgers han gastado miles de millones de dólares en adquisiciones de jugadores, lo que les ha dado una enorme ventaja en el campo.
El equipo ha utilizado su poder financiero para firmar a las estrellas más relevantes del béisbol, incluido un gran número de jugadores de élite como los japoneses Ohtani, Yamamoto y Sasaki, Betts, Freeman, Teoscar Hernández, los lanzadores Tyler Glasnow y Blake Snell quien será el abridor esta noche, y varios astros más.
Esta inversión ha llevado a críticas de que los Dodgers están "arruinando" el béisbol al crear un desequilibrio financiero que hace difícil para otras franquicias competir y como resultado de sus inversiones, el equipo tiene cartel de favorito para ganar su División, el título de la Liga Nacional y desde luego la Serie Mundial.





































