Desbocado gasto de Aresep
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Creció $20 millones presupuesto en cinco años
Desbocado gasto de Aresep

Usuario es quien paga estos egresos vía tarifas de servicios públicos

Desbocado se comporta el gasto en la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
Solo en los últimos cinco años, el presupuesto de la institución engordó en más de $20 millones.

El afectado con esa situación es el usuario ya que el financiamiento de la Aresep sale directamente de las tarifas de los servicios que regula.
Un moderno edificio que alquiló en Escazú y el aumento constante de la planilla es lo que ha encarecido el costo de la regulación.
El incontenible gasto de la entidad reguladora es cuestionado tanto fuera como dentro de la propia Aresep, sin embargo, el regulador Dennis Meléndez señala que “no hay que avergonzarse de lo que cuesta la regulación”.
El incremento del presupuesto de la Aresep empezó a dispararse a partir de 2007.
Desde entonces el plan de gasto viene creciendo a un ritmo del 32% cada año en promedio, muy por encima de la inflación.
Eso provocó que la entidad pasara de necesitar $7,2 millones para su operación en 2007, a cerca de $27,5 millones el año pasado.
A manera de comparación, el presupuesto de 2011 de la Aresep es el mismo monto que están exigiendo actualmente los hospitales para evitar el cierre de clínicas y algunos servicios de emergencia.
Para financiar la operación de la Autoridad Reguladora las empresas de servicios públicos deben pagarle un canon.
Las compañías que distribuyen combustibles son las que pagan más; solo el año pasado ese sector le giró casi $6,3 millones a la entidad reguladora.
El segundo sector que más paga son los acueductos, los cuales en 2011 depositaron más de $5 millones para que el regulador les fijara tarifas.
Sin embargo, ninguna de las empresas reguladas pierde, ya que el canon por regulación les es reconocido por la propia Aresep en las tarifas que pagan los abonados.
Es decir, cuantos más recursos gaste Aresep para cumplir sus tareas, los consumidores pagarán un poco más por cada litro de combustible, metro cúbico de agua, kilovatios de electricidad o tarifas de bus.
El trasladarse de un edificio propio en Sabana Sur a una moderna torre en Escazú —de solo 53 metros cuadrados más grande— es, en parte, por lo que la entidad reguladora necesita más dinero para funcionar.
El inmueble que arrienda en Guachipelín, en oficentro Multipark, le cuesta anualmente a la institución $2 millones.
El traslado de la sede se hizo porque el edificio propio que ocupaba la Aresep tenía una mala distribución y era solo de dos pisos, justificó Carolina Mora, vocera de la entidad.
Otro de los factores que incidieron en que el gasto de la Aresep se acrecentara es el aumento del personal administrativo.
En 2007 por cada persona que trabajaba en labores de regulación había 1,4 en funciones de apoyo; esa relación ha aumentado a un puesto de regulación por 2,1 administrativos.
La contratación de más personal se dio por un cambio en la estructura regulatoria que se realizó —vía reglamento— durante la gestión de Fernando Herrero, regulador general en el gobierno anterior.
La nueva organización incluye un gerente general, un comité de regulación, superintendentes y director general, con su respectivo personal de apoyo.
Los salarios para los nuevos puestos que se crearon son competitivos; por ejemplo, el gerente y los superintendentes devengan casi $9 mil mensuales y el director general $7 mil.
El aumento del gasto es cuestionado hasta por los propios trabajadores de la entidad.
“La regulación tiene un costo que ha estado creciendo de manera sustancial, al mismo tiempo que se observa un debilitamiento de su alcance y rigurosidad”, advirtió Edgar Cabrera, representante de los trabajadores de la institución.
Además le solicitó a Meléndez que le explique a la opinión pública las razones que han llevado a la Aresep a tener una “imagen poco favorable” ante el país.
Las críticas a la regulación también hacen eco en la Asamblea Legislativa.
“La Aresep es una institución politizada, con estructuras paralelas bien remuneradas, con directivos sin experiencia y complaciente con los prestadores de servicio”, acusó el diputado Manrique Oviedo, de Acción Ciudadana.
Sobre las críticas realizadas, el regulador respondió que no hay que avergonzarse del costo de la regulación, sino entender la importancia de esta tarea.
“Si no existiera regulación, los prestadores cobrarían precios monopólicos y con eso, el país pagaría varias veces más que lo que valen los hospitales, los aeropuertos y las carreteras juntas”, dijo Meléndez.
Además defendió que el monto que se le traslada al usuario es casi imperceptible.

Danny Canales
[email protected]

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