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A partir del 1° de enero
Desaleteo declarado delito en el istmo

Desembarque de tiburones deberá hacerse con aletas adheridas

A partir del 1° de enero de este año, el desaleteo de tiburones pasó a ser un delito en todos los países del istmo.
Así quedó determinado y reglamentado en las decisiones tomadas en el órgano a cargo de los temas de pesca del Sistema de Integración Centroamericana, Ospesca.
Con el propósito de mejorar controles y prohibir el desaleteo en todo el istmo, las naciones centroamericanas aprobaron una nueva normativa regional que concentra una serie de acciones pesqueras similares a las vigentes en nuestro país.
El Reglamento tiene por objeto establecer medidas de ordenamiento regional para el aprovechamiento sostenible de los tiburones, erradicando conjuntamente la práctica del desaleteo.
El llamado desaleteo consiste en cortar totalmente las aletas del cuerpo del tiburón antes del desembarque, y descartar el resto del cuerpo al mar.
La nueva normativa también regula que el desembarque de tiburones deberá hacerse con las aletas adheridas naturalmente al cuerpo o con corte parcial y no podrán transportarse por mar o tierra, aletas que no hayan seguido este procedimiento.
Por consiguiente, la importación y exportación de aletas deberá estar acompañada de la documentación de la autoridad competente, que garantizará que no son producto de la práctica del desaleteo.
“Entre los acuerdos destaca que el resto de los países adoptaran el corte parcial de la aleta como delito y que no se permita en ningún puerto centroamericano desembarcar los tiburones sin las aletas adheridas, tal como lo establece la legislación nacional hace bastante tiempo”, explicó Heiner Méndez, coordinador del Programa de Aleteo de Tiburón del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca).
Se denomina desaleteo a la práctica pesquera que consiste en atrapar al tiburón, cortarle sus aletas y devolverlo mutilado al mar, donde inevitablemente morirá por asfixia, desangrado o devorado por otros peces.
Estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y de organizaciones conservacionistas independientes, estiman que cada año se capturan entre 100 millones y 150 millones de tiburones en el mundo.
El precio de las aletas de las especies más solicitadas puede alcanzar los 600 euros por kilo.
En las últimas décadas, muchas especies de tiburones han pasado a estar al borde de la extinción debido a la sobreexplotación pesquera no sostenible.

Ernesto Villalobos
[email protected]
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