El Mundial de Fútbol que Gianni Infantino le vendió a Donald Trump, resultó un éxito en el aspecto económico, con graderíos a reventar en todos los partidos y más espectacular que las recaudaciones millonarias, resultaron muchos de los 104 juegos disputados.
¡Fue una Copa del Mundo con partidazos dramáticos y de alta calidad!
Uno de los puntos clave para que la Copa resultara espectacular, fue que desde la fecha uno, con el triplete de Lionel Messi a Argelia, se destacaron los futbolistas más mediáticos del planeta y de selecciones favoritas.
En varias ediciones anteriores del Mundial, astros de este deporte llamados a brillar en la competencia se apagaron. En esta ocasión, sucedió lo contrario, porque Messi fue grande en Argentina, pero igual lo fue Kylian Mbappé en Francia, Harry Kane en Inglaterra y Erling Haaland en Noruega. Curiosamente, España despedazó a Francia en semifinales, sin un futbolista que hasta esa instancia sobresaliera individualmente, porque el equipo de Luis de la Fuente fue una máquina solidaria, con una formación que explotó el conjunto y no las individualidades.
En esta Copa del Mundo, el presidente de la FIFA tocó fondo y en una decisión sin precedentes y esperamos que sin futuro, por orden directa del presidente Trump, le quitó la suspensión de un partido al estadounidense Folarin Balogun para que pudiera jugar contra Bélgica. La jarana le saltó a la cara al binomio Trump-Infantino y los belgas golearon 4-1 a la nómina de Mauricio Pochettino.
Ahora, uno de los grandes personajes de este Mundial, no se vistió de futbolista, ni tampoco fungió como director técnico.
Nos referimos al VAR, que no tenemos ninguna duda, terminó el torneo con millones de detractores por su comportamiento. Las revisiones lentas y difíciles de asimilar de los videos para dictar sentencia, le quitaron el alma y la esencia al fútbol.
Dato curioso: la suspensión de un juego del paraguayo Miguel Almirón, por cubrirse la boca mientras decía algo a un rival. Primer futbolista en recibir esa sanción.
Otras consecuencias del Mundial: el fracaso de Brasil; como terminaron en bronca Marcelo “El Loco” Bielsa con la prensa deportiva uruguaya; cómo Gustavo “Lechuga” Alfaro le cerró la boca al impresentable José Luis Chilavert; la caída de más de 12 directores técnicos y el llanto usual de la prensa mexicana porque el Tri, de nuevo, no pudo ganar el maldito “quinto partido”.





































