Enviar
Consumo interno evitó efectos más negativos, pero persisten pobreza, desempleo y alta desigualdad en ingresos
Crisis… un capítulo todavía no cerrado
Al menos la mitad de los costarricenses considera que el salario le alcanza para vivir sin dificultades, pero el resto acepta problemas cada mes
Disponibilidad de recursos para ejecutar obras es una de las principales vulnerabilidades a futuro
Al tiempo que 770 policías culminaban con éxito en agosto pasado su programa de entrenamiento y capacitación para poder salir a las calles a trabajar, más de 43 mil personas buscaban nuevas oportunidades luego de haber perdido su empleo el año anterior.
El grupo de nuevos oficiales formaba parte de una camada de una larga lista que desde 2009 viene graduándose y de esta forma incursionando a la fuerza laboral del gobierno, uno de los bastiones que permitieron sobrellevar la pérdida de empleos durante la crisis el año anterior.
La pérdida de trabajo en los sectores informal y no calificado fue una de las principales secuelas que dejó la difícil situación económica en el país, de acuerdo con el 16 Informe Estado de la Nación, presentado este martes. En gran medida, esto fue compensado por empleos en el sector público, especialmente en seguridad y educación; sin embargo, la crisis en Costa Rica es un capítulo que todavía no está cerrado.
En la economía costarricense los efectos más directos de la crisis internacional se reflejaron en las exportaciones y la inversión, debido a factores como la reducción de la riqueza financiera, el endurecimiento del crédito y una menor demanda de bienes.
Otras variables como el consumo se mantuvieron con cierta estabilidad, especialmente debido a que hubo un bajo nivel inflacionario, se produjo un crecimiento real de los ingresos (tanto del sector público como privado) y se implementaron políticas sociales adecuadas que paliaron la situación en los segmentos más necesitados de la población.
“Nadie ha dicho que ya estamos en recuperación y los indicadores no lo dicen así. Sin duda el consumo y la demanda interna fueron la clave para que las cosas no fueran peor, pero existen indicadores que nos deben llamar la atención como una baja en la seguridad social, desempleo, aumento de la pobreza, aumento en la brecha de Gini (desigualdad en los ingresos), entre otros”, comentó Miguel Gutiérrez, director del proyecto Estado de la Nación.
Precisamente esta desigualdad es uno de los aspectos que más preocupan, pues el año anterior la diferencia entre los que más ganan y los que menos ingresos reportan alcanzó el máximo histórico; es decir, los esfuerzos por reducir esta brecha no dieron resultados.
Otro de los flancos vulnerables tiene relación con la disponibilidad de recursos para hacer frente a nuevas obras e inversiones. El problema aquí tiene que ver con que las remuneraciones (pago de salarios y otros relacionados) han venido en aumento, desde poco menos de un 30% en 2007 a cerca del 50% el año anterior.
Esto, aunado a los pagos por endeudamiento, pensiones y transferencias ha estrechado las opciones para compras e inversiones a niveles mínimos. En momentos en que las tasas de interés internacionales están bajas, esto no representa un mayor apremio, pero si la situación cambia repentinamente, las obligaciones del Estado para los pagos también cambiarían, generando mayor presión sobre las finanzas.
El Informe del Estado de la Nación también reveló un deterioro en otras áreas, como en el control de la delincuencia, debido a un alza en la cantidad de homicidios que se producen en el país.

Luis Valverde
lvalverde@larepublica.net
Ver comentarios