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Con Sumo
Gorro, guantes y cubrebocas


Primero algunos amigos y después compañeros (as) de trabajo, me pidieron tocar el tema, recurrente en los últimos tiempos, de restaurantes cerrados por falta de aseo en sus cocinas. En febrero ya había comentado sobre este problema, pero la realidad obliga a volver sobre lo mismo.
Decía, al inicio del año, que cada vez podrían cobrar mayor prestigio y clientela los restaurantes que se decidan a tener cocina a la vista de los clientes. No hay duda. Aunque los costarricenses hemos sido muy dados a repetir la frase “a mí eso no me da”, como si se tratara de una “vacuna” contra las enfermedades, la verdad es que hoy en día cada vez es más frecuente escuchar “qué asco”, en referencia a un sitio de comidas no aseado. Y ya sabemos de la efectividad del “boca a boca” para correr noticias.
El “qué asco” se escucha ahora con demasiada frecuencia. Y es muy elocuente. El consumidor actual de comidas preparadas o servidas en restaurante quiere mejor servicio y pienso que la única alternativa que estos establecimientos tienen, para alejarnos de la cada vez más tentadora opción de reunirse en casa, a cocinar y comer con amigos, es ofrecer una cocina a la vista.
En ella no solo deberíamos ver los espacios donde se trabaja y la forma de lavar, refrigerar y conservar los productos que luego comeremos, sino comprobar que los cocineros (as) si necesitan ir al servicio sanitario, a su regreso se lavan las manos (a la vista de los clientes), antes de colocarse un nuevo par de guantes, gorro y cubrebocas para volver a su sitio de trabajo. Unica forma de verdadero aseo.

Carmen Juncos
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