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Análisis
Ventajas de nueva terminal son mayores que defectos
Compromiso Limón
El incumplimiento de las propuestas limonenses alimenta la resistencia

Las huelgas y la violencia de la semana pasada en Limón serían parte de las últimas erupciones de oposición, ante el cambio casi inevitable en el modelo de operación del puerto que maneja alrededor del 80% del intercambio comercial.
Por otro lado, es cierto que el resto del país ha incumplido por muchos años sus obligaciones con un área que destaca por la pobreza, sobre todo por la falta de inversión en el plan Limón Ciudad Puerto.
Por eso, el compromiso necesario para que el modelo cambie pasa una fase de aceptación hacia el nuevo puerto de contenedores, con la inversión simultánea en la ciudad portuaria.
Aunque el plan de la terminal de contenedores de APM tiene sus bemoles, es la única propuesta viable que está en firme y con financiamiento disponible para llevar un proyecto que cambie la cara a Limón en la provincia que conecta a los empresarios con el mundo, y que a su vez ve pasar millones entre contenedores que hoy no representan prosperidad para el Atlántico.
Ningún otro inversionista quiso arriesgar casi $1.000 millones en un país que tiene fama de congelar los proyectos cada vez que un grupo siente afectados sus intereses.
El dinero atrae dinero, y ya dos zonas francas, un hotel y un condominio de lujo alistan trámites para instalarse en Limón, atraídos por el desarrollo y oportunidades que pueden acompañar a la megaterminal que pretende edificar APM.
Esta es la cura disponible a la parálisis del modelo de Japdeva, que dejó atrás el plan de llevar prosperidad a la provincia, al encadenar la economía al puerto, y que hoy es un organismo dividido entre trabajadores y pequeños grupos de sindicalistas que hacen demostraciones de fuerza como sucedió la semana anterior.
Aunque generan caos, no son mayoría, y eso queda demostrado en las reacciones de líderes limonenses que apoyan un cambio. De hecho, esos mismos grupos han sido incapaces de solucionar problemas que carcomen a Japdeva; inclusive, son parte del problema.
Por su parte, Japdeva enfrenta déficits operativos desde hace tres años, mientras el puerto de Moín ocupa la posición 137 de 142 naciones, según el Foro Económico Mundial.
Otro cáncer que enfrenta es el costo de su planilla, los salarios prácticamente se duplicaron en cinco años, y las convenciones colectivas representan un obstáculo a cualquier negociación para mitigar el impacto que tienen los beneficios colectivos en la salud de Japdeva como empresa que debe generar utilidades.
Por otro lado, los limonenses tienen el derecho de sentirse frustrados por las falsas expectativas, que han vivido durante varios años, sin percibir posibilidades reales de mejorar su condición económica.
Una de las más conocidas promesas de los últimos años era el proyecto Limón Ciudad Puerto, que iba a invertir unos $80 millones de fondos estatales en obras, incluidos un alcantarillado sanitario y los diques de contención en ríos para prevenir inundaciones, así como proyectos turísticos como un museo y anfiteatro en el patio del ferrocarril.
Sin embargo, hasta la fecha, con excepción de unas canchas de fútbol, no se ha invertido nada en este proyecto, en parte por el déficit que enfrenta el gobierno, y en parte por el mal diseño del proyecto, que iba a ser manejado por no menos de 15 instituciones.

Oscar Rodríguez/Daniel Chacón
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