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La seducción de las tabletas

Claves para elegir uno de estos equipos, cuyas ventas no paran de crecer en el mundo.

Las tabletas llevan casi dos años en el mercado. Desde que Steve Jobs anunciara aquel primer iPad en enero de 2010, mucha agua pasó debajo del puente. En este tiempo, los seductores equipos con pantalla táctil se consolidaron como un nuevo segmento de mercado, y sus ventas se dispararon en todo el mundo. Algunos ya pronostican que terminarán desplazando a las PC tradicionales, aunque será un proceso a largo plazo, claro.
Fue tanta la competencia de otros fabricantes surgida tras el éxito del iPad, que quien se quiera comprar hoy una tableta se encontrará con un panorama bien confuso. Para clarificar la situación, conviene primero precisar qué es exactamente una tableta, y para qué puede servir uno de estos dispositivos.
Las tabletas fueron pensadas y diseñadas para estar conectadas todo el tiempo a Internet. Se podría decir que son equipos “Internet dependientes”. Su principal valor es que ofrecen el contenido de la red de una manera distinta y más amigable en comparación a una PC tradicional.
Estos dispositivos tienen pantallas de gran resolución y a todo se accede con los dedos. Con simples “gestos manuales” se puede agrandar o rotar una foto, acceder a videos de YouTube, o “navegar” entre los sitios de la Web, por ejemplo.
Como contra, no tienen teclado físico, por lo que resulta un equipo bastante incómodo si se lo quiere usar para tareas intensivas de oficina. Las tabletas son, en síntesis, un equipo ideal para consumir contenido en Internet, pero no para producirlo.
La palabra mágica de estos dispositivos es “aplicaciones”. Son pequeños softwares que se bajan de un sitio propio de cada marca y modelo, a los que se suele llamar “tienda de aplicaciones”. Algunas gratis y otras pagas, su gran valor es que aprovechan la “arquitectura” del equipo para una determinada función.
Pero como las aplicaciones –y su relación con el equipo—hacen a la esencia de estos dispositivos, a la hora de elegir una tableta será de vital importancia saber cuál es el sistema operativo que usa. Este sistema determinará, entre otras cosas, la “tienda” a la que se conecta y el tipo de aplicaciones que allí se consiguen.
Entre estos sistemas, los más importantes son el iOS (propio del iPad, de Apple) y el Android, de Google. Este último es un software “abierto” y, por tal motivo, aparece instalado en tabletas de distintas marcas. También existe el sistema propio de las tabletas Playbook del fabricante de los BlackBerry, y el WebOs, que sólo llevan las tabletas TouchPad de HP.
El iOS, del iPad, es muy simple y no hay más que abrir y cerrar los íconos que representan a las aplicaciones. El dispositivo sólo ofrece un botón físico que sirve para cerrar la aplicación que se está usando.
El Android, en cambio, es algo más complicado: combina aplicaciones con distintos tipos de widgets, que son programas que van mostrando en pantalla cada novedad que recibe desde Internet. Por ejemplo, si entró un mail o un tweet. Y como viene instalado en distintos equipos, la interfase física cambia según el modelo.
Pero como casi todo en la vida, quizás lo más indicado sea, antes de comprar, probar cómo se siente uno con cada uno de estos sistemas. Son equipos muy personales y por eso nada mejor que seguir las propias intuiciones.

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