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Código Tecno: El contraataque de Microsoft

Redacción La República [email protected] | Miércoles 18 mayo, 2011




El contraataque de Microsoft

Con la compra de Skype busca volver a pelear en la liga grande del mundo digital

No importa cómo será el equipo que usted llevará en el bolsillo. Estará conectado todo el día, pero usted no sabrá si a Internet, a la red celular, o a cualquier otra tecnología que exista de aquí a cinco años. Lo tendrá ahí, al alcance de la mano, listo para usar. A toda hora, en cualquier lugar y en forma gratuita.
Con ese dispositivo usted se conectará a la Web, hablará por teléfono a todo el mundo, consultará distinto tipo de servicios digitales. Todo al mismo precio de un abono mensual fijo.
Este es el futuro que ve Microsoft para los próximos años, y el motivo por el cual abrió grande su billetera para pagar la friolera de $8.500 millones en la compra de Skype, un servicio de llamadas telefónicas sobre Internet de gran aceptación entre el público. La noticia, conocida la semana pasada, causó conmoción en el mundo de los negocios digitales. Fue la mayor inversión del gigante de software en sus 36 años de historia.
¿Qué estaba comprando Microsoft? La posibilidad de participar activamente en la construcción de ese dispositivo del futuro próximo. Una participación que, así como están las cosas hoy en día, ve seriamente amenazada por sus implacables competidores: Google, Facebook y Apple. Pero, ¿por qué Skype?
La empresa fundada por Bill Gates fue el rey del mundo digital en la década del 90, cuando las computadoras empezaron a llegar a todos los hogares y empresas. Sus principales ganancias provenían (y aún lo sigue haciendo) del sistema operativo Windows y los programas de oficina Office. Por esos años, todo el poder de cómputo residía en la máquina, y por eso el software que allí estaba cargado era fundamental.
Las cosas cambiaron, y radicalmente, tras la explosión de la banda ancha, en los primeros años de la década de 2000. Poco a poco, y a medida que la tecnología lo permitía, fueron surgiendo distintas aplicaciones que “corren” directamente desde Internet. Skype es uno de ellos. Google es el que más servicios ofrece en esta “nube” digital.
Pero el año pasado un nuevo acontecimiento terminó por derribar lo que quedaba del imperio Microsoft. El lanzamiento, y posterior éxito, de la tableta iPad, de Apple, vino a decirnos que, no solo el software va a estar lejos de la PC, el acceso a Internet también.
Cada vez más, la gente se va acostumbrando a conectarse desde distintos equipos móviles, llámense celulares inteligentes, netbooks o tablets. Y aquí Microsoft, Windows y sus viejos y exitosos softwares tienen una presencia mínima.
La compra de Skype debe interpretarse dentro de este contexto. Después de tantas derrotas, Microsoft busca volver a pararse en el ring. Skype es un servicio fundamental para darle valor al resto de los productos de la compañía. Imagínese la consola Xbox que ofrezca la posibilidad de que los jugadores hablen entre sí a distancia, o hasta el trabajo en grupo a través de Word, que tenga la opción de cooperar a través de la voz.
Microsoft pagó $8.500 por Skype. Pero en febrero había llegado a un acuerdo con Nokia (el fabricante de celulares que más equipos vende en el mundo) para que sus teléfonos inteligentes vengan con el sistema operativo Windows Phone. Un teléfono (o tablet) que ofrezca la posibilidad de hablar por teléfono a un mínimo costo gracias a Skype también ofrecerá un valor adicional frente a su competencia.
Suena a ofensiva, pero no es más que un contraataque. Después de tantas derrotas sucesivas en el mundo digital. Microsoft busca con la compra de Skype recuperar algo de oxígeno para enfrentar las batallas que se vienen en los próximos años.