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Cocinar con energía solar
Un restaurante en Chile utiliza hornos que calientan con la luz del sol

Demostrar que se puede cocer alimentos con energía solar y, paralelamente, posibilitar que un grupo de familias saliera de su situación de pobreza ha sido el éxito mayor del primer restaurante solar de Chile.
Ubicado en el poblado de Villaseca, cerca de la ciudad de Vicuña, en el Valle del Elqui, a más de 400 kilómetros al norte de Santiago, está el Restaurant Solar, que utiliza hornos con la luz del sol para cocinar platos típicos de la cocina chilena, como “Cabro a la cacerola”.
También ofrece de aperitivo una novedad, el “frutisour”, hecho con pisco artesanal, y se puede disfrutar del pisco sour (aguardiente de uva, limón y azúcar) con el pisco que se produce en esa rica zona pisquera.
Villaseca y se destaca por su clima templado y seco, con cielos despejados durante casi todo el año, lo cual justifica la instalación de importantes observatorios astronómicos nacionales y extranjeros.
El restaurante cuenta con más de una decena de esos hornos y parabólicas solares, donde se puede cocinar uno o dos platos simultáneamente, llegando el calor hasta los 180 grados.
Los hornos se orientan en dirección al sol durante una hora para precalentarlos y después se introducen las cacerolas con la comida. Como promedio, un trozo de carne de cabra tarda unas cuatro horas en estar listo.
Investigaciones realizadas por un grupo de especialistas de la Universidad de Chile y del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) promovieron en 1989 la instalación de una serie de hornos y cocinas solares para que fueran usadas por las familias del Valle de Elqui.
Según contó Juan Ibacache, artesano de profesión y responsable administrativo del Restaurant Solar, en aquella fecha la idea de los ingenieros era comprobar si eran efectivos y si eran aceptados por los lugareños.
Las autoridades municipales de Vicuña escogieron al poblado de Villaseca porque está ubicado en la parte más alta del valle, lo que significa que allí hay más horas de sol cada día. En otras partes de la zona, no hay sol después de las cuatro de la tarde.
“La idea era demostrar que era posible utilizar la luz solar para cocinar los alimentos, siendo innecesario ir a los cerros a buscar leña y se podría reducir el consumo de gas o keroseno en las cocinas, con lo que las personas podrían ahorrar tiempo para dedicarlo a otros quehaceres”, explicó Ibacache.
Los profesores de la universidad capacitaron a las familias interesadas en la construcción y el uso de los hornos solares. Al principio eran unas 80 las familias interesadas en este proyecto, pero sólo los más persistentes lograron formar la Agrupación Gremial de Artesanos de Villaseca, en el año 1996.
La parábola solar es un invento del ingeniero Pedro Serrano y el horno solar es de Víctor Pinto, ambos ingenieros de la Universidad de Chile. Muchas familias recibieron sus hornos solares y cocinas parabólicas que todavía los utilizan.
Con esos antecedentes, surgió la idea de instalar un centro solar, porque el poblado comenzó a ser conocido por el uso de esta energía en las viviendas y comenzaron a llegar turistas nacionales e internacionales, que deseaban conocer cómo se preparaban los alimentos con energía solar.
Por eso, en 2000 nació la idea de crear un restaurante ecológico, que fue inaugurado el 6 de setiembre, contando como socias a 25 familias.
“En el primer mes no llegó mucha gente. Entonces teníamos capacidad para 16 personas. Teníamos una huerta para producir vegetales y luego se obtuvo la aprobación de un proyecto del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para adquirir el terreno, donde se instaló el restaurant”, indicó.
Este centro es económicamente viable y da trabajo a siete personas en época baja y a dieciocho en la temporada de verano. El restaurante es una entidad independiente y vende alrededor de $6 mil mensuales como promedio entre otoño-invierno, y unos $40 mil en primavera-verano.
La visita más numerosa de turistas se produce básicamente en el verano chileno, que comienza en enero y termina en marzo, donde se reciben un promedio de 150 comensales diarios. En el resto del año se atienden a unos 30 diarios.
Este restaurante tiene convenios con agencias de turismo de la ciudad de La Serena y los turistas nacionales que vienen al Valle de Elqui almuerzan allí. Es una fuente de trabajo que ha ayudado a sacar del círculo de la pobreza a un grupo de familias.
Ya cuentan con instalaciones para colocar hamacas, donde los turistas pueden descansar tras disfrutar de su comida ecológica, y proyectan construir una piscina e instalar paneles solares para sustituir completamente a la electricidad.
Además, han pensado construir más hornos porque hay turistas que se interesan en comprarlos para usarlos en sus casas.
Después de más de una década funcionando, el Restaurant Solar es un ejemplo de constancia y esperanza, demostrada por el grupo de trabajadores que han hecho realidad una idea de futuro: el uso de luz solar para cocer los alimentos, lo que contribuye, aunque en pequeña escala, a evitar el recalentamiento global.

Chile / Xinhua
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